El Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL), ubicado en Donostia, se ha sumado a un proyecto de investigación internacional dirigido por la Universidad de Cambridge. Este estudio se centra en el análisis del habla en niños y niñas que hablan cuatro idiomas, incluido el euskera. Su propósito es detectar trastornos del lenguaje, como la dislexia y el Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (TDL), antes de que los pequeños comiencen a leer o a asistir al colegio.
La investigación se llevará a cabo con más de 1.000 niños y niñas de entre 2 y 8 años, que participarán en pruebas que evaluarán su habla en euskera, castellano, francés e inglés. De esta manera, se busca comprobar si las dificultades en el ritmo del habla, que son clave en algunos trastornos lingüísticos, se presentan de manera similar sin importar el idioma.
Los laboratorios del BCBL desempeñarán un papel fundamental en este proyecto, donde unos 400 niños realizarán las pruebas en Donostia. Las investigadoras Marie Lallier y Marina Kalashnikova están a cargo de la coordinación del estudio, que implica una actividad sencilla y lúdica. Durante esta tarea, los niños ven una imagen en un ordenador, escuchan una palabra y deben repetirla. Un sistema graba su voz y un software especializado en análisis de inteligencia artificial examina la precisión de la repetición y los patrones rítmicos del habla para detectar señales tempranas de posibles dificultades lingüísticas.
La investigadora Usha Goswami ha señalado que el objetivo es «identificar señales muy sutiles del desarrollo del lenguaje desde los dos años». Esto permitiría ofrecer apoyo a los niños mucho antes de que ingresen a la escolarización. Si se confirma que las dificultades rítmicas aparecen de forma similar en distintas lenguas, los hallazgos podrían conducir a nuevas terapias basadas en el ritmo del habla. Estas podrían incluir ejercicios como patrones de sílabas o ejercicios con palmas, con el fin de ayudar a los niños en su proceso de aprendizaje antes de que comiencen a leer.
El proyecto tiene una duración prevista de cinco años y busca desarrollar una herramienta diagnóstica sencilla, apoyada en la inteligencia artificial, que facilite la detección rápida del riesgo de trastornos del lenguaje en el ámbito clínico. A medida que la investigación avanza, se espera que los resultados proporcionen una base sólida para mejorar la intervención en el desarrollo del lenguaje de los más pequeños, reforzando así su futuro educativo y comunicativo.






























































































