El Gobierno Vasco ha decidido suspender la aprobación de la modificación de la ordenanza de terrazas hosteleras en Donostia, un proceso que se había comprometido a finalizar en el primer trimestre de 2026. Esta decisión fue anunciada por el concejal de Proyectos Urbanos y Espacio Público, Juantxo Marrero, en la comisión pertinente del Ayuntamiento. El objetivo es redactar una nueva norma desde cero, lo que plantea dudas sobre la posibilidad de que se apruebe antes de que finalice la legislatura actual, prevista para mayo del próximo año.
La modificación de la ordenanza había sido objeto de controversia desde su inicio en otoño de 2024, y la reciente decisión ha generado incertidumbre respecto al futuro de las aproximadamente 800 terrazas que operan en la ciudad. Desde su aprobación inicial en mayo de 2025, se registraron alrededor de 400 alegaciones ciudadanas, lo que ha llevado al gobierno municipal a replantearse todo el proceso normativo iniciado.
Históricamente, la regulación de las terrazas ha sido un tema delicado en Donostia. Cuando se aprobó la norma vigente en 2014, bajo un gobierno de Bildu, también surgieron controversias. Recientemente, la presión del sector de la hostelería, especialmente tras la pandemia, había llevado a un enfoque más flexible hacia el uso de espacios al aire libre. Sin embargo, esto ha sido criticado por algunos colectivos vecinales que abogan por una regulación más estricta.
En el último año, el Ayuntamiento había alcanzado un acuerdo preliminar con EH Bildu que incluía una reducción de las horas de actividad de las terrazas, limitando su uso en un total de 250 horas anuales. Sin embargo, tras las alegaciones recibidas, el concejal Marrero admitió que muchas de estas cuestiones planteadas no se ajustan al alcance de la modificación inicial, lo que complica aún más la situación.
Durante la comisión, Marrero subrayó la necesidad de un enfoque más holístico respecto al uso del espacio público. Reconoció que hay zonas de la ciudad que están ya saturadas y que se debe garantizar la accesibilidad universal. Además, propuso una ocupación más ligera de las terrazas, evitando las instalaciones permanentes que ocupan el espacio público de manera excesiva.
El concejal enfatizó que la futura ordenanza se debe construir a partir de un diálogo con los diferentes grupos de la corporación, aunque reconoció que el tiempo apremia. Las fuentes municipales sugieren que la aprobación de esta nueva normativa podría ser prácticamente imposible en la legislatura actual, lo que deja la puerta abierta a que sea la próxima corporación la que asuma esta responsabilidad.
La situación actual refleja una tensión entre los intereses del sector de la hostelería y las preocupaciones de los ciudadanos respecto al uso del espacio público. Con las elecciones municipales a la vista, la forma en que se aborde esta reforma normativa será un tema clave que podría influir en el futuro político de Donostia y, por extensión, en la del Gobierno Vasco.































































































