El equipo de balonmano Bidasoa sufrió una derrota el pasado martes en su visita a Kiel, donde el marcador final fue de 27-20. A pesar de que el conjunto guipuzcoano logró mantenerse en el partido durante gran parte del encuentro, su esfuerzo no fue suficiente para sobrepasar a un rival que, aunque no estaba en su mejor forma, supo manejar la ventaja en el marcador con eficacia.
La situación era complicada para ambos equipos. Kiel había caído recientemente ante Gummersbach en un partido crucial por su clasificación a la Champions, mientras que el Bidasoa llegaba tras una derrota frente a Nava en la liga española. El partido ofrecía un espectáculo interesante, con dos equipos que tenían metas muy diferentes en el escenario europeo.
A pesar de contar con varias bajas, el entrenador del Bidasoa, Álex Mozas, alineó a su equipo con la misma convocatoria que utilizó el pasado viernes. Sin embargo, los guipuzcoanos se vieron obligados a realizar cambios debido a las lesiones que afectaron a jugadores clave, lo que limitó aún más sus opciones.
En el inicio del encuentro, el Bidasoa mostró un buen nivel en ataque, alcanzando incluso una oportunidad de penalti en los primeros minutos. Sin embargo, la respuesta de Kiel no se hizo esperar, y con un robo de balón, los alemanes tomaron la delantera y comenzaron a aumentar su ventaja, llegando a un marcador de 8-4 en el minuto 16.
El equipo guipuzcoano intentó mantenerse en el partido, con una defensa que, a pesar de algunos errores, pudo frenar los embates de Kiel en ciertos momentos. La primera mitad terminó con un marcador de 11-8, y los bidasotarras lograron mejorar su efectividad ante el portero rival, Andy Wolff, quien tuvo un papel destacado con varias paradas.
Durante la segunda mitad, el Bidasoa enfrentó más dificultades. La ausencia de su capitán, quien había estado lidiando con una lesión, dejó al equipo con menos opciones en el campo. A pesar de esto, jóvenes talentos como Oihan Arruti y Alex Raix comenzaron a destacar, aportando energía y creatividad al juego, aunque el equipo no logró concretar sus oportunidades.
El Bidasoa se mantuvo luchando a lo largo del encuentro, pero la diferencia en el marcador se fue ampliando conforme avanzaba el juego. Con el 27-20 final, la eliminación del equipo guipuzcoano de la competición europea se hizo oficial, a la espera de la última jornada del grupo donde no habrá nada en juego para ellos.
La atención del Bidasoa ahora se centra en el próximo partido de liga, donde enfrentará al Huesca, un encuentro que se presenta crucial para sus aspiraciones en la competición nacional. La victoria en tierras altoaragonesas sería vital, considerando que el segundo puesto de la liga está a la vista, con solo tres puntos de diferencia.
El equipo se prepara para un desafío importante, con la esperanza de regresar a la senda del triunfo y dejar atrás las dificultades de los últimos encuentros. El compromiso y la entrega son esenciales, y el espíritu competitivo del Bidasoa continuará siendo un elemento clave en su desempeño futuro.
Con el recuerdo de su actuación en Kiel, el equipo buscará renovar energías y confianza antes de su próximo encuentro, con la intención de mejorar su posición en la liga y afrontar con valentía el resto de la temporada.

































































































