En el barrio donostiarra de Riberas de Loiola, la situación en el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) se ha convertido en una fuente continua de frustración para los ciudadanos. Desde la pandemia, el procedimiento para obtener una cita previa se ha vuelto obligatorio, lo que ha generado complicaciones y quejas generalizadas. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha denunciado públicamente el «colapso» de las citas tanto en el INSS como en el Sepe, calificando la obtención de una cita como «una misión imposible». En su denuncia, la OCU destaca que «las citas previas son un obstáculo para acceder a trámites esenciales» y exige su eliminación, recordando que hace dos años, el Gobierno había prometido modificar la ley para prohibir esta práctica, pero hasta ahora no ha habido cambios.
El Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos (Icogam) también se ha sumado a estas quejas, lanzando en septiembre pasado un manifiesto que pide la eliminación de la cita previa obligatoria, que originalmente se implementó como una medida de emergencia sanitaria. Sin embargo, ahora se ha consolidado como una «barrera estructural» que impide a muchos ciudadanos su derecho a ser atendidos en persona.
La situación en Gipuzkoa no es diferente. Según una reciente revisión, la página web de la Seguridad Social no presenta disponibilidad de citas para los próximos días en ninguna de sus oficinas en la provincia, que incluyen Donostia, Irun, Zarautz, Eibar y Beasain. Esto ha llevado a muchos a pasar horas al teléfono desde primeras horas de la mañana, o a intentar conseguir un hueco online, a menudo sin éxito.
Un usuario afectado, Joseba P., ha estado intentando durante tres semanas concertar una cita para gestionar su baja por paternidad. «No podía acceder a través de la web, siempre daba error. Las únicas citas que encontraba eran en Eibar o Beasain, y yo vivo cerca de las oficinas de Riberas de Loiola», explica. Finalmente, tras múltiples intentos, logró conseguir una cita para dentro de un mes, lo que totaliza casi dos meses de espera entre sus intentos y la fecha asignada.
La situación es aún más compleja para Jaime Morales, residente en Andoain, quien lleva más de un año tratando de resolver su situación de jubilación. Este hombre ha trabajado durante 21 años en Colombia y más de 20 en Euskadi. A pesar de sus esfuerzos, no ha logrado obtener respuestas claras sobre su situación. En su último intento, fue enviado a la oficina de Beasain, donde su frustración se hizo evidente: «Sigo sin saber qué va a pasar con mi jubilación», lamenta.
La espera en las oficinas de la Seguridad Social ha generado una serie de quejas entre los usuarios. Freider Vera Estévez, por ejemplo, lleva casi tres meses intentando dar de alta a su hijo. A pesar de haber conseguido un hueco en Eibar, se encontró con que no podían atender su caso, ya que todos los datos estaban registrados en Donostia. «Tuve que venir sin cita, y aunque a veces te asignan una hora, hoy no he tenido suerte», se resigna.
Además, otras personas también se ven atrapadas en este ciclo de espera. Ketty Pedrozo y Luis Delgado comentan que es su tercera visita al INSS. «Nos dicen que vengamos a las 9:00, pero tenemos que esperar hasta las 12:00 para que nos atiendan», se quejan. La situación les ha obligado a pedir el día libre en el trabajo, afectando su empleo y provocando una pérdida significativa de tiempo.
Por su parte, Cristian Javier Díaz y Sandra Valladares cuentan su experiencia, afirmando que llevan intentando conseguir una cita online desde el 6 de enero. Aunque lograron resolver un trámite telemáticamente, siguen luchando con un problema relacionado con la baja por paternidad. «Hemos avanzado un poco, pero sigue siendo casi imposible conseguir cita», concluyen.
La situación en el INSS de Gipuzkoa refleja un problema más amplio en la atención pública, donde las dificultades para acceder a servicios esenciales se agravan con la falta de soluciones efectivas. A medida que la demanda de atención crece, la necesidad de un cambio en la gestión de citas y en los procedimientos se vuelve cada vez más urgente.





























































































