La propuesta del Ayuntamiento de Donostia para la nueva plaza de la Bretxa ha sido presentada por el alcalde de la ciudad, Jon Insausti. Este diseño, que incorpora la idea de un ‘eguzkilore’ para proteger la zona de los malos espíritus, busca convertirse en un espacio de convivencia y de identidad local. Insausti ha declarado que esta plaza será «un lugar de encuentro, un lugar para vivir y un lugar con alma e identidad propias».
El plan se basa en tres conceptos fundamentales y ha sido elaborado teniendo en cuenta las contribuciones de los vecinos y comerciantes de la zona a lo largo de los últimos años. Para ello, el Gobierno Vasco ha encargado el diseño al arquitecto donostiarra Javier Zubiria. Según el alcalde, en la última década las decisiones sobre el diseño de esta plaza no han logrado satisfacer a la comunidad, por lo que esta vez se ha abordado el proyecto con mayor calma y dedicación, buscando un diseño que perdure en el tiempo.
Una de las principales características de este nuevo espacio es su función como «lugar de encuentro» y un «lugar para vivir, no para albergar eventos». Para ello, se han diseñado cuatro accesos que conectan la calle San Juan y la calle Aldamar, así como la entrada al mercado, facilitando así el flujo de personas en la zona. A petición de los residentes, la plaza incluirá vegetación, ya que se desea evitar un espacio «duro», apostando por un diseño que sea «verde y amable».
El simbolismo del ‘eguzkilore’ es significativo, ya que tradicionalmente se coloca en la entrada de las casas para espantar malos espíritus. Insausti ha subrayado que incluir este símbolo en la entrada a la Parte Vieja de la ciudad es una forma de rendir homenaje a la cultura local. Esta propuesta ha sido discutida con vecinos, comerciantes y otros agentes sociales en una reunión celebrada el pasado 13 de abril, lo que indica que el diseño final no está decidido y se incorporarán sugerencias como una mayor iluminación y la inclusión de más bancos.
El Ayuntamiento de Donostia estima que el presupuesto para esta obra será de aproximadamente 1,3 millones de euros. Se prevé que los trabajos comiencen a mediados del año que viene, una vez que esté operativo el nuevo mercado de La Bretxa en el edificio Pescadería y que se haya desmantelado la estructura conocida popularmente como ‘tupper’. La duración estimada de las obras es de alrededor de 4 meses, lo que implicaría que hacia finales de 2027 la nueva plaza de La Bretxa estaría finalizada.
Este nuevo proyecto no solo pretende transformar un espacio físico, sino también revitalizar la vida comunitaria en el corazón de Donostia, creando un entorno que fomente la interacción social y el bienestar de los vecinos. La inclusión de elementos simbólicos y respetuosos con el entorno natural refleja un deseo de armonizar la modernidad con la tradición, lo que puede hacer que esta plaza se convierta en un punto de referencia en la ciudad.

































































































