Bilbao ha sido el escenario del foro ‘Encuentro Deia’, donde el consejero de Hacienda y Finanzas, Noël d’Anjou, ha expuesto las estrategias del Gobierno Vasco para mitigar los efectos económicos del conflicto en Oriente Medio. En su intervención, D’Anjou subrayó que el ejecutivo autonómico ha decidido «movilizar todo el ecosistema financiero de Euskadi» para ofrecer apoyo a las empresas afectadas por la crisis internacional.
El consejero destacó la importancia de la Alianza Financiera Vasca y el Plan Euskadi Eraldatuz 2030, herramientas que considera fundamentales para hacer frente a la «volatilidad e incertidumbre» actuales. Según D’Anjou, el clima internacional actual, marcado por una nueva «fuente de incertidumbre», ha convertido la guerra en Oriente Medio en un «shock económico global».
D’Anjou apuntó que la tregua entre Estados Unidos e Irán podría representar una «ventana de esperanza para la paz», aunque no elimina la incertidumbre. Esta situación, según el consejero, provoca una rápida propagación de la inestabilidad a los mercados energéticos, el comercio internacional y la inflación, afectando especialmente a Europa, que es una región importadora de recursos energéticos.
El consejero también hizo hincapié en el impacto que el conflicto ha tenido sobre los precios del gas y del petróleo, lo cual repercute directamente en el coste de la electricidad. Este aumento de precios afecta de manera particular a la industria, especialmente a aquellas que son electrointensivas, dependientes del gas y de la electricidad para su competitividad.
Como respuesta a esta situación, el Gobierno Vasco ha activado un «escudo industrial» de 1.047 millones de euros para proteger su ecosistema empresarial. D’Anjou enfatizó que, aunque se actúa rápidamente frente a circunstancias excepcionales, la región enfrenta una desventaja estructural en costos energéticos en comparación con otras grandes economías, lo que genera tensiones en márgenes, decisiones de inversión y procesos de descarbonización en sectores estratégicos.
El consejero destacó la necesidad de un «ecosistema de ayuda a la empresa vasca», con el objetivo de reducir vulnerabilidades y activar todos los instrumentos disponibles—fiscales, financieros y de colaboración público-privada—para que Euskadi pueda seguir siendo competitiva y transforme la incertidumbre en oportunidades. También abordó el sistema foral como una «ventaja estratégica» que permite a Euskadi diseñar su propia política fiscal, adaptada a su realidad económica.
A pesar de estas ventajas, D’Anjou afirmó que «la fiscalidad, por sí sola, no es suficiente». En este sentido, recordó la creación el año pasado de la Alianza Financiera Vasca, mediante la cual se comprometió a alinear a todos los agentes financieros y reforzar la colaboración entre el sector público y privado en proyectos estratégicos. Esta alianza, según destacó, ha permitido destinar 1.000 millones de euros adicionales a inversiones transformadoras.
El Plan Euskadi Eraldatuz 2030 fue otro de los ejes importantes en su discurso, ya que está alineado con el Plan de Industria y el Plan de Ciencia y Tecnología. Este plan busca garantizar que ninguna empresa quede sin apoyo para transformarse y crecer, independientemente de su tamaño. La colaboración con el sector privado se prevé que genere un apalancamiento superior a los 3.000 millones de euros, multiplicando así el impacto sobre el tejido productivo de Euskadi.
El consejero finalizó su intervención subrayando que, en un contexto de volatilidad como el actual, Euskadi no puede ser un mero espectador. «Contamos con talento, industria e instrumentos», afirmó, resaltando la determinación del Gobierno Vasco en la gestión de esta crisis. Además, reiteró que su mensaje gira en torno a la colaboración, ambición y acción necesarias para construir un futuro económico sólido.
Durante el foro, también se llevó a cabo una mesa redonda en la que el viceconsejero de Hacienda, Iñaki Alonso, destacó el Concierto Económico como un instrumento que otorga a Euskadi la capacidad para diseñar su política tributaria. La autonomía tributaria, según Alonso, permite desarrollar políticas fiscales que fomenten el crecimiento empresarial, la innovación y el empleo de calidad.
Además, la directora del Instituto Vasco de Finanzas, Amaia del Villar, participó en la mesa de debate y subrayó el papel crucial de la Alianza Financiera Vasca en la aceleración de la transformación del tejido productivo, especialmente en un contexto de cambios estructurales y retos globales como la transición energética y la digitalización. A lo largo de los próximos años, se espera desplegar nuevas iniciativas que tendrán un impacto significativo en la industria vasca.




























































































