El anhelo de miles de aficionados de la Real Sociedad se hará realidad el próximo viernes, cuando más de 30.000 personas se desplacen a Sevilla para presenciar una final de Copa que no se vivía desde 1988. Este evento marca un hito histórico para el club y su afición, que se prepara para llenar las calles de la ciudad andaluza con el característico color blanquiazul.
A medida que se acercan a la capital hispalense, las carreteras que conectan Gipuzkoa y Sevilla se verán repletas de vehículos, autobuses y vuelos que reflejan el sentimiento txuri-urdin. Este viaje no solo es un desplazamiento deportivo; es una expresión profunda de lealtad y orgullo por parte de los seguidores de la Real Sociedad, que han esperado casi cuatro décadas para vivir este momento.
Esta mañana, alrededor de dos mil aficionados se reunieron en Zubieta para despedir al equipo antes de su partida. Camisetas, pancartas y bengalas adornaron el ambiente, creando una atmósfera vibrante que acompañó al autobús del equipo hasta que se adentró en la autopista. Las calles de la ciudad deportiva estaban impregnadas del azul y blanco que representa a la Real Sociedad, mientras el equipo se dirigía a Sevilla.
Después de despedir a parte de sus seguidores, la expedición realista tomará un vuelo desde el aeropuerto de Hondarribia a las 15.10 horas, con destino a la capital andaluza. Se espera que lleguen alrededor de las 16.20 horas, momento en el que el equipo dirigido por lehendakari Imanol Pradales podrá descansar en su hotel antes de llevar a cabo un último entrenamiento preparatorio para la gran final.
Previo al entrenamiento, a las 19.15 horas está programada una rueda de prensa donde los representantes del club, junto a miembros del Atlético de Madrid, ofrecerán sus impresiones sobre la final de la Copa del Rey. Posteriormente, a las 20.00 horas, el equipo se entrenará por última vez en el estadio de La Cartuja, donde se disputará el ansiado encuentro.
Mientras tanto, en el Real Alcázar, directivos de ambos equipos participarán en una cena oficial que precederá al partido. Este evento no solo es significativo para los jugadores y sus seguidores, sino que también representa una oportunidad para fortalecer lazos entre ambos clubes y sus respectivas aficiones.
La emoción por la final ya se siente en cada rincón de Gipuzkoa, donde los seguidores preparan sus mejores atuendos y canciones para apoyar a su equipo. Este viaje a Sevilla simboliza no solo la pasión por el fútbol, sino también la historia y los retos que ha enfrentado la Real Sociedad a lo largo de los años. Con cada kilómetro que recorren, los aficionados llevan consigo la esperanza y el deseo de ver a su equipo levantar el trofeo de la Copa del Rey, cerrando así un capítulo que ha estado por cerrar durante demasiado tiempo.





























































































