El equipo de fútbol femenino de Oiartzun ha dejado huella en la historia del deporte vasco, especialmente tras conquistar su primera Copa en 1987. En una reciente conversación, las exjugadoras Mai Etxeberria y Jaxone Sanzberro reflexionaron sobre aquel triunfo y su significado para la comunidad y el fútbol femenino en Gipuzkoa.
Mai Etxeberria, recordando su primer intento en la final de 1986, mencionó: «Perdimos contra el Porvenir de Madrid. Yo tenía solo 13 años y no cumplía con la edad mínima para jugar en la liga estatal. Sin embargo, en 1987, a los 15 años, tuve la oportunidad de participar en ese primer campeonato que ganamos, un momento que jamás olvidaré». Este triunfo marcó un hito no solo para Oiartzun, sino también para el fútbol femenino de la región.
La victoria del equipo no solo representó un logro deportivo, sino que también simbolizó un progreso significativo para las mujeres en el deporte. «Fue una gran alegría», expresó Etxeberria. «No solo significó mucho para nosotras, sino también para el fútbol femenino en Gipuzkoa. Era un tiempo en el que había muy pocos equipos, y ganarle a un rival como Añorga fue un gran desafío».
Jaxone Sanzberro añadió que Oiartzun y Añorga eran considerados equipos punteros en la competición. «El partido fue muy reñido, pero conseguir el título en casa fue aún más especial. La rivalidad con Añorga siempre fue intensa», recordó. Este tipo de competiciones en Gipuzkoa no solo fomentaron el talento deportivo, sino que también ayudaron a elevar el perfil del fútbol femenino en la comunidad.
A medida que el fútbol femenino ha evolucionado, los cambios han sido notables. «En nuestros tiempos, solo había un equipo femenino por club. Ahora, en Oiartzun, tenemos casi diez equipos. La estructura ha cambiado radicalmente», indicó Etxeberria. Este crecimiento refleja el aumento del interés y la participación de las mujeres en el deporte, lo que ha llevado a una mayor profesionalización y visibilidad del fútbol femenino.
Sin embargo, las exjugadoras son conscientes de que lograr el mismo nivel de éxito en la actualidad es complicado. «La competencia ha aumentado y hay muchos más equipos fuertes, como el Real Madrid o el FC Barcelona», dijo Sanzberro. «En nuestra época, éramos de los pocos equipos que competíamos a ese nivel».
A pesar de los desafíos, el fin de semana se presenta emocionante para el fútbol vasco. «La Real Sociedad jugará una final y, sin duda, movilizará a muchos seguidores», afirmó Sanzberro. «La emoción siempre está presente en estos partidos, y aunque el Atlético de Madrid es el favorito, cualquier cosa puede suceder».
Ambas exjugadoras están ansiosas por ver el resultado. «No es fácil llegar a una final. Para nosotros, era un gran logro», recordó Etxeberria. «Es algo que no experimentamos con frecuencia, y estoy segura de que será una experiencia emocionante para todos los aficionados».
El impacto de su victoria hace más de tres décadas sigue resonando en el fútbol femenino de Gipuzkoa. La comunidad ha visto un aumento en la participación y el interés por parte de las jóvenes, lo que, según Etxeberria, es un reflejo del trabajo duro de muchas personas. «No hay una receta mágica para ganar, pero tener un buen equipo y disfrutar del juego son esenciales», concluyó.
En este contexto, la historia de Oiartzun continúa inspirando a nuevas generaciones de futbolistas que ven en el deporte una oportunidad de crecer y desarrollarse, tanto en el ámbito deportivo como personal. Con cada partido, se forman nuevos lazos y se fortalece una tradición que, esperemos, continúe en el futuro.
La conversación concluyó con un deseo compartido: «Que la Real gane», expresaron Etxeberria y Sanzberro, dejando claro que, a pesar de los años, el amor por el fútbol y su pasión por la victoria perduran en su corazón.





























































































