El ambiente en Sevilla es vibrante a medida que se acerca la gran final, a pesar de que algunos intentan empañar la celebración de los aficionados de la Real Sociedad. Ayer, alrededor de las 13:00 horas, se vivió un momento de gran tensión en el puente de Triana, que estaba lleno de espectadores.
Testigos presenciales informaron que un grupo de radicales de la Real Sociedad se enfrentó a la Policía, lanzando bengalas, lo que llevó a que los agentes intervinieran con cargas. A pesar de este incidente, la jornada transcurre mayormente sin conflictos, con ambas aficiones disfrutando de un ambiente amistoso en el casco histórico de la capital andaluza.
Desde días antes, Sevilla había sido escenario de un importante despliegue policial, el cual se intensificó el sábado, día en que se esperaba la llegada masiva de seguidores del Athletic Club. Un helicóptero de la Policía Nacional sobrevuela la ciudad desde primera hora de la mañana, mientras que varios grupos de agentes patrullan las calles, algo que los numerosos aficionados txuri-urdines que llegaron el viernes pudieron observar en primera persona.
El presidente de la Real Sociedad, Jokin Aperribay, comentó que había escuchado sobre los incidentes, pero no tenía claro lo sucedido. A pesar de que la policía interceptó a unos 300 aficionados con atuendos negros y se incautaron de armas blancas y palos, Aperribay minimizó la situación, afirmando que «estuvo muy lejos de ser una pelea» lo ocurrido cerca del río.
A medida que se acerca el partido, la tensión aumenta, y las autoridades se preparan para manejar cualquier eventualidad. La expectación es palpable, no solo entre los aficionados presentes, sino también en toda la ciudad, que se ha volcado con el evento deportivo. A pesar de los incidentes aislados, el espíritu festivo predomina entre los seguidores del club donostiarra.


























































































