La comarca del Bidasoa se movilizó este domingo en Hondarribia para protestar contra el agravamiento de la situación de la sanidad pública, con un énfasis particular en el «colapso» del servicio de Salud Mental. Las plataformas Osasun Bidasoa y Familias por la Salud Mental (#FSaludMental) convocaron a cientos de personas que recorrieron las calles para exigir una inversión estructural que elimine las listas de espera que superan los dos meses, así como para mejorar la privacidad en las consultas y atender la desprotección que sufren los menores en el ámbito escolar por la falta de diagnósticos tempranos.
La protesta se centró en una situación que los colectivos consideran «indigna». De acuerdo con #FSaludMental, la atención a adultos en la región ha estado estancada durante dos décadas en instalaciones que han quedado obsoletas, mientras que las nuevas instalaciones no cumplen con los mínimos estándares de confidencialidad. Igor Medrano, portavoz de la plataforma, subrayó que «la privacidad es inexistente en el nuevo centro, donde las consultas son audibles desde la sala de espera», añadiendo que tanto niños como adultos comparten el mismo espacio, lo que expone a los menores a «situaciones complejas que no deberían presenciar». Para las familias, esta precariedad no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de un sistema que ha sido debilitado por la falta de inversión y un personal desbordado que no puede satisfacer la demanda de psicólogos y psiquiatras en Irun y Hondarribia.
Uno de los puntos más críticos de la movilización fue la denuncia del vacío asistencial que enfrentan los jóvenes. Las familias alertaron sobre el hecho de que, bajo el pretexto de evitar etiquetas y estigmas, la administración está demorando los diagnósticos formales. Este retraso se traduce, en la práctica, en un ahorro de recursos para el sistema, pero perjudica a los estudiantes. Sin un diagnóstico claro, los menores pierden la posibilidad de acceder a becas y apoyos específicos en sus centros educativos, quedando desprotegidos en una etapa vital. Desde la plataforma, exigen «una conexión real y ágil entre el sistema sanitario y las aulas», insistiendo en que un joven en crisis no puede quedar atrapado en la burocracia mientras su entorno escolar se siente impotente por la falta de medios. «No pedir etiquetas es la excusa perfecta para la inacción administrativa», lamentaron los portavoces, instando a los responsables políticos a que su apoyo se traduzca en presión presupuestaria.
La situación de la salud mental es solo un reflejo de la precariedad que afecta a todo el sistema sanitario del Bidasoa. Osasun Bidasoa advirtió que, aunque se ha recuperado una plaza de psiquiatría infantil, se ha perdido una enfermera y aún no se ha contratado al segundo especialista prometido. Además, la Unidad del Dolor sigue operando de manera intermitente, con tiempos de espera que consideran inasumibles. Ante este escenario crítico, ambas plataformas, acompañadas por la asociación de Urgencias Pediátricas, han diseñado un intenso calendario de movilizaciones para el mes de marzo. Las concentraciones comenzarán el 4 de marzo en Irun Centro, continuando el 11 de marzo en Dumboa, el 18 de marzo en Hondarribia, y el 25 de marzo en el centro de Salud Mental de Irun, culminando con una gran cita el 28 de marzo a las 18:00 horas frente al Hospital Comarcal, donde exigirán una sanidad digna para todos los ciudadanos del Bidasoa, Bortziriak e Iparralde.

































































































