El secretario de EH Bildu para la Transición Energética, Mikel Otero, ha criticado la actuación del Gobierno Vasco en relación con el escape de benceno que tuvo lugar el pasado jueves en la planta de Petronor, ubicada en Bizkaia. Este incidente obligó a confinar a los habitantes de las localidades de Muskiz y Abanto Zierbena, donde se detectaron niveles «significativamente elevados» de este compuesto químico. Durante una manifestación celebrada este domingo, Otero afirmó que la administración autonómica «anduvo tarde y mal» en la gestión de la crisis.
La situación se desató tras un incidente en un tanque de gasolina que generó la fuga del benceno, lo que provocó la preocupación entre los vecinos de ambas localidades. Para expresar su descontento, cientos de residentes se unieron en una marcha que partió desde el Ayuntamiento de Muskiz y la plaza de Trinidad en Abanto Zierbena, convergiendo en las proximidades de la planta de Petronor. Este acto tenía como objetivo denunciar las emisiones de benceno y exigir una respuesta adecuada por parte de las autoridades.
La manifestación se llevó a cabo en un ambiente de tensión, donde los asistentes mostraron pancartas y gritaron consignas en contra de la gestión del Gobierno Vasco. Otero subrayó la necesidad de una actuación más eficaz para prevenir incidentes similares en el futuro. Esta no es la primera vez que la planta de Petronor enfrenta críticas, ya que en el pasado ha habido preocupaciones recurrentes sobre su impacto ambiental y los riesgos asociados a su actividad industrial.
El escape de benceno, un compuesto químico conocido por sus efectos nocivos para la salud, ha generado un debate sobre la regulación y la vigilancia de las instalaciones industriales en la región. Los vecinos afectados han expresado su temor ante posibles repercusiones para su salud y su entorno, lo que ha llevado a un creciente activismo en la zona. La preocupación se ha visto agravada por la falta de información inmediata y clara por parte de las autoridades competentes durante la crisis.
A la luz de este incidente, se plantea la necesidad de revisar las normativas que rigen las actividades de industrias como Petronor, así como de mejorar la comunicación entre las empresas y las comunidades locales. La manifestación del domingo es un claro ejemplo de cómo los ciudadanos están dispuestos a alzar la voz en defensa de su salud y su entorno. La presión social podría forzar cambios en las políticas industriales y de seguridad en la región.
El Gobierno Vasco ha indicado que se realizarán investigaciones para determinar las causas del incidente y evaluar las medidas a implementar para evitar futuros escapes. Sin embargo, la confianza de la población en las instituciones se ha visto afectada, y es posible que se requiera un esfuerzo mayor para reconstruirla. La situación en Muskiz y Abanto Zierbena pone de manifiesto la tensión existente entre el desarrollo industrial y la protección del medio ambiente y la salud pública.
La respuesta de las autoridades ante este tipo de incidentes tiene implicaciones no solo para la comunidad local, sino también para la imagen de la industria en el País Vasco. Este evento podría ser un catalizador para un cambio en la política ambiental y de seguridad, impulsando un debate que trasciende las fronteras de Bizkaia. En consecuencia, la atención se centrará en cómo se gestionará la crisis y si se tomarán medidas significativas para garantizar la seguridad de los ciudadanos en el futuro.



























































































