Javier de Andrés, presidente del PP vasco desde este año, ha manifestado su descontento con el PNV, acusándolo de prácticas de nepotismo en la reciente adquisición de Ayesa. Según de Andrés, los jeltzales han cerrado las puertas a los populares, lo que refleja un distanciamiento creciente entre ambos partidos.
En una reciente entrevista, se le cuestionó a de Andrés sobre la participación de Vox en los gobiernos autonómicos. Su respuesta fue que no tiene una opinión clara, ya que depende de las circunstancias y de las personas implicadas. Sin embargo, dejó entrever una preferencia, afirmando que se sentiría más tranquilo con un vicepresidente de Vox que con Otegi en el poder.
El líder del PP negó que su partido esté blanqueando a la extrema derecha, argumentando que no ha visto ninguna iniciativa de Vox que amenace los derechos humanos o el sistema democrático. Al respecto, indicó que el electorado de Vox incluye también a personas de izquierda, lo que complica la clasificación política de la formación.
De Andrés considera que la política vasca está dominada por una izquierda radical que ha llevado al país a un declive en diversas áreas, como la educación y la sanidad. Criticó al PNV por su falta de oposición ética y tácticas que considera erróneas, sugiriendo que esta estrategia es un intento de aferrarse al poder, dado su vínculo con el PSOE.
En cuanto a la situación del PP, de Andrés admitió que el partido ha visto una reducción en su representación en el Parlamento Vasco, pasando de 19 a 7 diputados en dos décadas. Para revertir esta tendencia, afirmó que su partido debe volver a un modelo político y social de centro derecha, centrado en valores de trabajo y esfuerzo.
Respecto a la posibilidad de atraer a votantes descontentos del PNV, el presidente del PP se mostró cauto, ya que considera que hay un descontento palpable entre los ciudadanos que enfrentan problemas económicos y burocráticos. Este electorado, según de Andrés, está cansado de las dificultades que enfrenta en su vida diaria.
Las relaciones entre el PP y el PNV son actualmente “muy escasas”, como él mismo indicó. Señaló que el PNV no ha buscado establecer un diálogo con su partido, lo que limita las posibilidades de entendimiento. Además, de Andrés no considera que el PNV sea un socio fiable, ya que lo ve alineado con el PSOE y dependiente de este para gobernar.
Sobre la política empresarial del Gobierno Vasco, de Andrés se mostró escéptico respecto a la decisión de que la sede de Ayesa se establezca en San Sebastián. Argumentó que esto representa una intromisión del gobierno en el ámbito empresarial, lo cual, a su juicio, ha dado lugar a resultados negativos en el pasado. Criticó la gestión de colaboraciones público-privadas, citando ejemplos donde el PNV ha salido beneficiado a expensas de empresas que han fracasado.
En cuanto a la operación de Ayesa, expresó su preocupación por la vinculación de Teknei con el PNV, cuestionando la idoneidad de esta colaboración para liderar una inversión de tal magnitud. Este tipo de políticas, según él, reflejan una falta de condiciones adecuadas para que las empresas quieran establecerse en el País Vasco.
Sobre el futuro del puerto de Pasaia, de Andrés se opuso a la idea de degradar su categoría a puerto de interés general del Estado, argumentando que se necesita mantener su relevancia. En relación con las competencias estatales, destacó que el PNV ha intentado asumir competencias que deberían pertenecer exclusivamente al Estado, lo que considera una estrategia equivocada.
Finalmente, en el marco de las próximas elecciones, de Andrés reiteró su postura de que el diálogo sobre las transferencias estatutarias debe estar abierto, pero subrayó que el PP se opondrá a cualquier intento de devaluar las competencias estatales. En su opinión, es crucial preservar la unidad y la fuerza en la política, en contraposición a la fragmentación que, según él, promueve el PNV.





























































































