Recientemente, el Gobierno Vasco ha desclasificado documentos históricos que revelan detalles sobre el teniente coronel Antonio Tejero, conocido por su papel en el intento de golpe de Estado del 23F. Entre los hallazgos, se destaca su solicitud de traslado forzoso desde Donostia tras expresar públicamente opiniones que contradecían la legalidad de la ikurriña, la bandera del País Vasco, mientras ocupaba el cargo de Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Gipuzkoa.
Estos documentos, publicados por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, incluyen una compilación de teletipos de agencias, notas de partidos políticos y comunicaciones internas de la Guardia Civil. Aunque la prensa ya había reportado este incidente en su momento, los nuevos datos aportan un contexto adicional sobre la reacción de Tejero ante las decisiones del gobierno.
Según testimonios recogidos en los documentos, la postura del teniente coronel ante la situación política de la época motivó su petición de traslado. Tejero envió un telegrama al entonces ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, donde mostraba su desacuerdo con las medidas adoptadas. Posteriormente, fue destinado a Málaga en 1977 como Jefe de la Comandancia en esa provincia.
Los textos desclasificados también aportan un perfil biográfico de Tejero, subrayando sus antecedentes de insubordinación antes de liderar la intentona golpista. En Málaga, fue arrestado y destituido por desobedecer una orden del Gobernador Civil, negándose a movilizar a las fuerzas del orden para reprimir una manifestación autorizada. Justificó su decisión argumentando que «aquí no se manifiesta nadie; que España está de luto», en referencia al asesinato del presidente de la Diputación de Bizkaia por parte de ETA ese mismo día.
Además, se ha encontrado una carta abierta dirigida al Rey que Tejero publicó en 1978, en la que solicitaba «acabar con los apologistas del crimen» y proponía la creación de una «buena y ágil ley antiterrorista». Este tipo de declaraciones evidencian su postura crítica ante la gestión del terrorismo en el país y su deseo de adoptar medidas más drásticas.
Otro aspecto relevante de los documentos es la escasa mención que se hace sobre Euskadi en comparación con otros documentos publicados. Sin embargo, se hace referencia a Marcelino Oreja Aguirre, quien era el Gobernador General para el País Vasco en ese momento. Oreja Aguirre regresó a su oficina en Vitoria la noche del 23 de febrero, tras conocer los acontecimientos ocurridos en el Congreso, donde se había interrumpido el pleno por los golpistas. Previamente, se encontraba en Madrid atendiendo asuntos relacionados con su cargo.
El Ministerio del Interior también envió instrucciones a todos los Gobiernos Civiles, incluido el de Gipuzkoa, para mantener un «estado de alerta» tras los incidentes en el Congreso. A pesar de la tensión, se comunicó que los reportes de los distintos gobernadores civiles coincidían en que se había seguido la «exhortación a la serenidad» y que la situación tendía a la normalidad.
Este tipo de documentos no solo contribuyen a entender mejor la historia reciente de España, sino que también destacan la complejidad de la situación política en el País Vasco durante esos años convulsos. La figura de Tejero y su insubordinación reflejan cómo las tensiones políticas y sociales de la época influyeron en decisiones que marcaron el rumbo de la democracia española.
Con la publicación de estos documentos, el Gobierno Vasco no solo permite un acceso más amplio a la historia reciente, sino que también invita a la reflexión sobre la importancia de la legalidad y el respeto a las instituciones en momentos de crisis. La memoria histórica sigue siendo un tema crucial para la sociedad española, especialmente en un contexto donde la reconciliación y el entendimiento son fundamentales para construir un futuro en paz.































































































