La legazpiarra María Arrese ha alcanzado la notable cifra de 106 años. Nacida el 10 de febrero de 1920 en el barrio Marin de Eskoriatza, su vida ha estado marcada por experiencias y recuerdos que ha compartido con su familia. A la edad de 18 años se trasladó a Donostia, donde comenzó a trabajar y conoció a su esposo, Eustaquio Balerdi, con quien formó su hogar en Legazpi.
Desde hace 46 años, María es viuda y ha dedicado su vida a cuidar y disfrutar de su familia, que incluye a su hijo Javier, su nieto Mikel y sus dos bisnietos, Gorka y Enara. A lo largo de los años, sus seres queridos han destacado su carácter siempre optimista y su forma de ser, que la han convertido en una persona muy querida en su entorno. Además, María siempre ha sido descrita como una mujer con gran sentido de la estética, a la que le gusta lucir bien y que tiene una especial afición por las flores, adornando su hogar con ellas.
En la actualidad, reside en la residencia Santa Cruz de Legazpi, donde celebró su cumpleaños rodeada de sus familiares, quienes han querido rendirle homenaje en este día tan especial. La cercanía de sus seres queridos ha sido fundamental para ella, y sus valores de vida se han mantenido intactos hasta la fecha. María suele compartir anécdotas de su vida y siempre ha tenido una actitud positiva frente a las adversidades.
El legado de María Arrese se extiende más allá de su familia. Su historia representa la vivencia de muchas personas que han experimentado cambios significativos a lo largo de un siglo. En un mundo en constante transformación, su vida es un testimonio de perseverancia y alegría, y su cumpleaños es una ocasión para reflexionar sobre la importancia de valorar cada momento y cada relación.



























































































