El 20 de enero se conmemoró el aniversario del fallecimiento de Raimundo Sarriegui, un destacado compositor que ha dejado una huella imborrable en la identidad musical de Donostia. A lo largo de los años, los vecinos y comerciantes de la Parte Vieja han rendido homenaje a su figura en la plaza que lleva su nombre, y este año no fue la excepción. En un acto sencillo pero lleno de significado, los presentes se reunieron para recordar su legado.
A las 10:30 horas, la Banda Municipal de Txistularis, que cuenta con una larga tradición en la interpretación de las obras de Sarriegui, inició el homenaje con la interpretación de diversas piezas. Salva Agirre, presidente de los asentadores del mercado de La Bretxa, realizó una ofrenda floral bajo el busto del compositor, mientras que los txistularis ofrecieron un repertorio que incluyó melodías emblemáticas como ‘Alkate soinua’. Agirre destacó la importancia de Sarriegui al afirmar que “la música de Donosti se llama Sarriegui, con eso está todo dicho”.
El director en funciones de la Banda Municipal, Aitor Arozena, también se unió a las alabanzas, describiendo las composiciones de Sarriegui como “elegantes y limpias”. Según Arozena, el hecho de que la gente haga suyas estas melodías es un testimonio del talento del compositor. “No es casualidad que el pueblo asuma estas melodías como propias, eso significa que detrás hay un genio”, añadió. Este reconocimiento a la grandiosidad musical de Sarriegui se ha mantenido vivo a lo largo de los años, asegurando que su legado perdure en la memoria colectiva.
Desde el año 2013, se celebra este homenaje cada año, coincidiendo con el centenario de la muerte del compositor. En esta ocasión, el evento incluyó interpretaciones de marchas como ‘Ohorezko kontrapasa’ y la ‘Marcha de San Sebastián’, que también son obras suyas. La interpretación de estas piezas atrajo a un grupo de dantzaris de diferentes generaciones, quienes se unieron a la celebración, mostrando así la continuidad de la tradición cultural que Sarriegui ayudó a establecer.
Entre los asistentes al acto, se encontraban el alcalde Jon Insausti y varios concejales. Insausti subrayó la relevancia de Sarriegui para la ciudad, afirmando que “ha compuesto la banda sonora de nuestra ciudad” y que, gracias a su legado, Donostia puede celebrar su identidad musical de forma tan significativa. Al finalizar el homenaje, los asistentes entonaron la ‘Marcha de San Sebastián’ en un ambiente de respeto y solemnidad, recordando que, a pesar del paso de los años, Sarriegui sigue siendo una figura central en la vida cultural de la ciudad.
Este homenaje no solo representa un tributo a un gran compositor, sino que también refuerza la importancia de la música en la construcción de la identidad local. La conexión que Sarriegui ha establecido con la comunidad donostiarra es evidente, y su música sigue resonando en los corazones de quienes habitan esta ciudad. Al reflexionar sobre su legado, Asier Arozena concluyó que “creo que Sarriegui estaría muy contento si supiera lo que significan sus piezas para esta ciudad”, sellando así la promesa de que su música seguirá siendo parte del alma de Donostia.






























































































