La consejera María Ubarretxena ha abordado la evolución que ha experimentado el Partido Popular (PP) en el País Vasco en el último año, marcado por la transición de liderazgo desde Antonio Basagoiti a su sucesora, Arantza Quiroga. Un veterano miembro del partido ha resumido esta etapa destacando que, aunque la línea política se mantiene, el estilo y la forma de actuar han cambiado notablemente. Este cambio ha generado una serie de sentimientos encontrados entre los miembros del partido, especialmente tras el congreso convulso celebrado en San Sebastián.
Desde la agrupación de Bizkaia, que alberga la mayor parte de la militancia del PP, se reconoce que “ha quedado mucho trabajo interno por hacer”. Esta afirmación surge en el contexto de la percepción de que la anterior dirección de Basagoiti no prestaba suficiente atención a estos asuntos. Sin embargo, sus defensores argumentan que la situación actual no es diferente y que los mismos problemas persisten, aunque ahora son más visibles.
Por su parte, Nerea Llanos, secretaria general del PP vasco, está intentando paliar la “dispersión” que caracterizó a la dirección de Basagoiti. En Álava, sin embargo, se niega que haya habido un refuerzo organizativo o un trabajo renovado en nuevas áreas. Las opiniones son diversas, y la incertidumbre sobre el futuro del partido se siente en todos los niveles.
Recientemente, Basagoiti ha realizado una visita a su familia en México, lo que ha puesto de relieve su nuevo estilo de vida alejado de la política. En este contexto, la hija del exlíder popular comentó sobre cómo su padre ya no aparece en los medios, una realidad que contrasta con su anterior proyección mediática. Actualmente, Basagoiti se dedica a su labor en el área de Banca Corporativa del Santander en la capital mexicana, manteniendo contacto con empresarios españoles y vascos.
Aunque sigue con interés la Liga española, la diferencia horaria le obliga a ver los partidos a deshoras. Esta experiencia le ha permitido observar cómo su entorno ha cambiado, y ha hecho notar que la actual dirección del PP, bajo Quiroga, carece de la misma fuerza que la de su predecesor. Los críticos apuntan a que esta falta de visibilidad mediática está afectando la relevancia del partido en la opinión pública.
Un aspecto relevante de esta nueva era es la intención de la dirección de Quiroga de trabajar en la “configuración de equipos internos capaces” que fomenten complicidades con la ciudadanía, evitando generar expectativas irreales. Este enfoque contrasta con el estilo de Basagoiti, que buscaba constantemente titulares y proyección mediática. En este sentido, algunos miembros del partido consideran que no aparecer en los medios es un error, ya que dificulta que la ciudadanía conozca sus posturas y propuestas.
La falta de claridad sobre la dirección ideológica que pretende adoptar la nueva presidenta también es motivo de debate. Aunque algunos miembros del PP aseguran que no hay diferencias significativas con la línea de Basagoiti, otros critican la falta de definición del proyecto a seguir, especialmente en lo que respecta a las relaciones con otros partidos como el PNV y el PSE. Este panorama crea incertidumbre acerca del posicionamiento del PP en el futuro.
La dirección del partido se ha propuesto mirar hacia el horizonte de 2016 y 2020, con el objetivo de consolidar un proyecto de PP liberal en un periodo que se anticipa complicado debido a la proximidad de múltiples elecciones. Mientras tanto, los colaboradores de Quiroga reconocen que, a pesar del legado de Basagoiti, es esencial adaptar su discurso a la nueva realidad social que demanda cambios.
A medida que el PP en el País Vasco se enfrenta a estos desafíos, la figura de Basagoiti sigue presente, aunque él mismo ha optado por un perfil bajo desde su residencia en México. El futuro del partido y su capacidad para adaptarse a las nuevas exigencias políticas será un elemento clave para su relevancia en la política vasca.






























































































