En un emocionante encuentro del Manomanista, celebrado en el Ogueta de Gasteiz este domingo, Unai Laso logró imponerse a Erik Jaka tras un principio titubeante. La presión por haber perdido en la primera jornada de cuartos de final ante Jokin Altuna pesaba sobre el pelotari navarro, quien necesitaba urgentemente una victoria. Con el marcador en 8, Laso comenzó a mostrar su verdadero potencial y a liberarse de la tensión inicial.
La victoria no solo fue crucial para Laso, quien se enfrentaba a un evidente desafío, sino que también le permitió depender de sí mismo para avanzar a las semifinales. En dos semanas, Laso deberá alcanzar el cartón 22 frente a Darío Gómez, mientras que su rival necesitará solo un tanto para clasificarse. Así, el panorama para el navarro se presenta más favorable.
A pesar de los regalos que se intercambiaron durante el inicio del encuentro, Laso logró reaccionar y cambiar el rumbo del partido. Tras un comienzo titubeante, se desató cuando el marcador estaba 7-9, lo que marcó un punto de inflexión en su actuación. Aprovechó una apertura errada de Jaka, que le permitió anotar y reafirmar su dominio en la cancha.
La calidad de Laso se hizo evidente a medida que avanzaba el encuentro. Con un juego más asentado y efectivo, no solo logró desplazar la pelota, sino también imprimirle altura y velocidad. Su capacidad para hacer frente a la presión lo catapultó a una nueva dimensión en el partido, dejando a Jaka en un rol defensivo sin opciones reales de respuesta.
Con una racha de ocho tantos consecutivos, Laso dejó claro que su intención era ganar con autoridad. Aunque Jaka intentó revertir la situación con una jugada estética al txoko, no fue suficiente. Laso, aprovechando su notable pegada, destruyó las esperanzas de su adversario y quedó claro que estaba en una forma excepcional.
El resultado final no dejó lugar a dudas: Jaka quedó eliminado del Manomanista mientras que Laso avanzó, demostrando ser un competidor formidable. A medida que se adentra en las semifinales, el navarro parece tener la determinación y la habilidad necesarias para seguir adelante en el torneo, convirtiéndose en un candidato a la victoria final.


























































































