Un incidente inesperado ocurrió en Pasai Donibane durante la noche de la final de la Copa del Rey, donde una parte significativa de Oarsoaldea se quedó sin electricidad. Según los relatos de varios testigos, esto afectó tanto a viviendas como a establecimientos hosteleros situados en la entrada del municipio, justo al llegar desde Lezo.
El apagón se produjo alrededor de las seis de la tarde, lo que llevó a los afectados a contactar con los servicios de emergencia en busca de una solución rápida. Entre los locales que se vieron perjudicados estaban el bar Meipi, el restaurante Pari Berri y una panadería local. La compañía Iberdrola envió a su equipo técnico para atender el problema, que, según parece, estaba relacionado con el transformador del bar Meipi. El objetivo era restablecer el suministro eléctrico antes de las diez de la noche.
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos realizados, poco antes de las once aún no se había solucionado el fallo. Una vecina de Pasai Donibane compartió su frustración al respecto, indicando que muchos se vieron obligados a recurrir a radios de pilas o a seguir el partido a través de sus teléfonos móviles, con la constante preocupación de que las baterías se agotaran. Algunos incluso decidieron salir a la calle para buscar otros bares donde poder ver el encuentro.
La atmósfera habitual de tranquilidad en las calles de Pasai Donibane se vio interrumpida por los comentarios de indignación de los vecinos. Se esperaba disfrutar de una jornada festiva, especialmente en una localidad tan aficionada a la Real Sociedad, pero se encontraron a oscuras, sin poder seguir el partido que se desarrollaba a miles de kilómetros de distancia. Este apagón no solo fue un fallo técnico; representó un obstáculo inesperado para una de las citas deportivas más esperadas de la última década.
Finalmente, sobre las once y media, cuando la final aún no había concluido, el suministro eléctrico se reestableció en la zona de Eroski. En este punto, el Ganbara ya contaba con luz, mientras que la acera opuesta todavía estaba a oscuras. Finalmente, alrededor de la medianoche, coincidiendo con el momento en que Marín marcó el penalti decisivo en Sevilla, la luz regresó a Pasai Donibane, un hecho que fue documentado por los vecinos con fotografías.
Este episodio evidencia no solo la importancia del suministro eléctrico en momentos clave, sino también el impacto emocional que tienen los acontecimientos deportivos en las comunidades locales. La incapacidad de disfrutar del partido en un ambiente festivo puso de manifiesto la frustración de los ciudadanos, quienes esperaban celebrar una victoria en un evento que había congregado a aficionados de toda la región.
Así, lo que debería haber sido una noche para celebrar se convirtió en un momento de inquietud y desilusión. La situación reitera la necesidad de mantener una infraestructura robusta y fiable, especialmente en momentos en que las comunidades están unidas por su pasión por el deporte.





























































































