Sevilla se encuentra en un ambiente caluroso y lleno de actividad, donde la afición de la Real Sociedad irrumpe con fuerza. Las calles están repletas de turistas y, entre ellos, son evidentes las camisetas blanquiazules. La llegada de la final de la Copa del Rey se siente en el aire desde el jueves, cuando los primeros aficionados comenzaron a dejarse ver. Es fácil encontrar seguidores txuri-urdin por doquier, así como algunos del Atlético de Madrid. Curiosamente, el uso del euskera ha superado al inglés en la ciudad, resonando por todas partes.
A pesar de la presencia notable de los seguidores de la Real en el centro de Sevilla y en la Plaza de España, el ambiente todavía no tiene un carácter completamente futbolero. Los cánticos han quedado en pausa hasta más tarde, ya que muchos prefieren explorar la ciudad. Entre ellos se encuentran Jaione, Joxean, Hodei y Amets, una familia de Zarautz, quienes han ido completando su recorrido turístico en tan solo un día y medio. «El Alcázar, la Torre del Oro, La Giralda… Ya lo hemos visto todo», comentan en un destacado banco de Gipuzkoa de la plaza.
En la víspera del gran partido, comparten anécdotas sobre el ambiente taurino y sugieren algunos restaurantes locales. Además, mencionan un encuentro que el Zarautz Kirol Elkartea está organizando en la Fan Zone, donde esperan reunir a cerca de 600 aficionados que han viajado desde allí. Este evento se llevará a cabo este sábado a las cinco de la tarde, y todos esperan poder materializarlo en medio de la marea txuri-urdin.
Mientras algunos aficionados se marchan, otros llegan a la ciudad. El viernes parece ser el día elegido por muchos para caminar por el agradable paseo que conecta el centro con la Plaza de España. Entre las camisetas que se ven, destacan las de Iker, Haritz y Amets, un grupo de amigos de Pasaia que llegan con maletas. «¿Acabáis de llegar a Sevilla?», les preguntan, a lo que responden que no, aunque cada viaje trae sus propias dinámicas.
«Encontré un vuelo barato el miércoles y decidí venir», explica Iker, mientras sus amigos aterrizaron un día después. «El tema del alojamiento lo hemos tenido que dividir en dos partes. Hasta hoy estuvimos en un apartamento, y a partir de esta noche nos mudamos a otro», añade. Aunque el calor no es el mejor compañero para llevar bártulos, ellos lo afrontan con tranquilidad, disfrutando de la conversación sobre por qué están aquí: la final.
«Buff», suspira Iker, mostrando un aire de realismo. «El Atlético está muy fuerte». Sin embargo, Amets no tarda en intervenir para elevar el ánimo. «Oye, oye, se puede ganar perfectamente». Haritz también aporta una reflexión más profunda: «Mira, si a mí me dicen en octubre que hoy iba a estar aquí, lo firmaba seguro, aún perdiendo». La experiencia promete ser intensa, sea en victoria o derrota.
«Disfrutar» es una de las palabras más repetidas entre los aficionados, que vienen de localidades como Lezo, Ordizia, Beasain y Donostia. Desde un aparente anonimato, la directora de fútbol de la sección femenina del club, Maider Castillo, se encuentra entre la multitud. Con gafas de sol y una bandera de la Real atada a la cintura, se considera una hincha más. «Vengo de aficionada, como debe ser para disfrutar», afirma.
Con la llegada de la hora de comer, también se siente que la normalidad en Sevilla ha llegado a su fin. Esa misma tarde aterriza el equipo de la Real, marcando el comienzo de una jornada llena de fútbol. La atmosfera cambia rápidamente; ya no hay lugar para el turismo, solo hay lugar para dos colores, un partido y un título por conquistar. «Gurea da Kopa!», gritan los aficionados, mientras la esperanza y el entusiasmo se apoderan de ellos.




























































































