El Gobierno Vasco ha decidido conceder el tercer grado penitenciario a Jon Bienzobas, un preso de ETA, quien fue condenado por varios atentados, incluyendo el asesinato del expresidente del Tribunal Constitucional Francisco Tomás y Valiente en 1996. Esta decisión ha sido confirmada por las asociaciones de víctimas Covite y AVT, quienes han expresado sus preocupaciones sobre este tipo de concesiones.
Jon Bienzobas, cuya pena total asciende a cientos de años, se encuentra en la prisión de Zaballa, en Álava, y se espera que complete su condena en menos de un año. La concesión del tercer grado se ha fundamentado en su comportamiento en prisión, la disponibilidad de una oferta laboral y su supuesta autocrítica manifestada en una carta donde reconoce el dolor causado.
La presidenta de Covite ha calificado la decisión de «fraudulenta», argumentando que la validación de un tercer grado debería basarse en hechos tangibles y no en cartas privadas. «Las víctimas no tenemos por qué creernos lo que se diga en esas cartas. No se nos puede exigir un acto de fe», afirmó, subrayando la falta de un arrepentimiento público claro y respaldado por acciones concretas.
Entre las condenas más significativas que enfrenta Bienzobas están los 30 años de prisión por el asesinato de Tomás y Valiente, cometido el 14 de febrero de 1996, y otro tanto por el asesinato de Rafael San Sebastián Flechoso en Getxo, el 10 de junio de 1990. Es importante destacar que Bienzobas fue arrestado en Francia en 1999, donde también fue condenado por el robo de dinamita.
Covite ha denunciado que un alto porcentaje de los terceros grados concedidos a miembros de ETA se están aplicando bajo un régimen que se asemeja más a la semilibertad. «El Gobierno Vasco nos notifica una cosa, pero luego no nos informa de que en la mayoría de los casos esos terceros grados pasan a ejecutarse a través del artículo 86», ha señalado la presidenta de la asociación. Este artículo permite a los condenados llevar una pulsera telemática y permanecer fuera de prisión, lo que genera un sentimiento de desconfianza entre las víctimas del terrorismo.
Por su parte, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha indicado que a Bienzobas solo le quedan siete meses para cumplir sus condenas, gracias a la ley que permite a los miembros de ETA descontar el tiempo cumplido en Francia. La AVT ha mostrado su oposición a esta normativa, que consideran injusta y que favorece a los terroristas.
La controversia sobre la concesión del tercer grado a Bienzobas resalta la complejidad del sistema penitenciario en relación con los casos de terrorismo. Las asociaciones de víctimas demandan más transparencia y un proceso que respete el dolor y la memoria de quienes han sufrido a manos de ETA. Esta situación plantea interrogantes sobre cómo se gestionan las penas de quienes han cometido delitos tan graves y cómo se aborda su reintegración en la sociedad.
En un contexto donde las heridas del pasado aún no han sanado del todo, la decisión del Gobierno Vasco de permitir un régimen más flexible para Bienzobas ha suscitado un debate intenso sobre la justicia y la reparación de las víctimas del terrorismo. A medida que se acerca la fecha de finalización de su condena, las reacciones seguirán siendo analizadas en profundidad por la sociedad, que espera un equilibrio entre la justicia y la reconciliación.






























































































