Un proceso de regularización permitirá a aproximadamente 26.000 inmigrantes residentes en el País Vasco regularizar su situación en los próximos meses. Esta medida, impulsada por el Gobierno central, ha sido bien recibida por el ejecutivo vasco, aunque este ha expresado críticas sobre la forma en que se ha implementado. A pesar de respaldar la intención de la regularización, el Gobierno Vasco ha señalado que no se han considerado adecuadamente las alegaciones presentadas respecto al decreto.
En enero, el presidente Pedro Sánchez anunció la regularización extraordinaria, lo que llevó al Ejecutivo a abrir un periodo de audiencia pública en febrero. Durante este tiempo, las comunidades autónomas pudieron hacer sus propuestas. En este contexto, el Gobierno Vasco solicitó que se reconociera el aprendizaje de los idiomas cooficiales, como el euskera, como un mérito en el proceso de certificación de arraigo. Aunque no se exigía que los inmigrantes debieran demostrar que estaban aprendiendo euskera para renovar su permiso de residencia, se buscaba que se tuviera en cuenta como un esfuerzo por integrarse en la comunidad.
Sin embargo, dos meses después, tras la aprobación del decreto en el Consejo de Ministros, el Gobierno Vasco constató con frustración que sus sugerencias no habían sido aceptadas. La consejera María Ubarretxena ha manifestado su descontento por la falta de consideración hacia la cuestión lingüística y formativa. En una reciente entrevista, Ubarretxena comentó que no se les ha mantenido informados y que las instituciones vascas estaban dispuestas a colaborar desde el inicio del proceso regulatorio. “Nos tendrían que haber tenido más en cuenta y escuchado mucho más”, destacó.
A pesar de las críticas, el ejecutivo vasco ha aplaudido que se haya establecido la obligación de presentar un certificado que demuestre la ausencia de antecedentes penales, en lugar de aceptar una simple declaración responsable. Esta medida fue solicitada por el Consejo de Estado y, según Ubarretxena, refleja un enfoque serio hacia la inmigración. “Creo que cuando se viene a determinados países, se viene a aportar y creo que es importante hacerlo así”, apuntó.
Como parte de la preparación para este proceso, su equipo está elaborando una guía que será enviada a las asociaciones que trabajan con inmigrantes, con el objetivo de informar sobre los pasos necesarios para la regularización. La consejera ha instado a los interesados a tener “paciencia” mientras se implementan los procedimientos adecuados.
Este proceso de regularización es una respuesta a la necesidad de abordar la situación de un amplio número de inmigrantes en el País Vasco, quienes, en muchos casos, buscan integrarse plenamente en la sociedad. La atención hacia la lengua y la formación es crucial para facilitar el arraigo de estas personas en la comunidad, y aunque el Gobierno Vasco ha mostrado su disposición a colaborar, las diferencias en la implementación de la política evidencian la complejidad del tema.
Con la entrada en vigor de esta medida, se espera que muchos inmigrantes puedan finalmente regularizar su situación, lo que contribuirá a su integración en la sociedad vasca y a un futuro más cohesionado para la comunidad.





























































































