Las recientes elecciones en Aragón han evidenciado un notable ascenso de la ultraderecha en el panorama político español, una tendencia que también se observó en los comicios de Extremadura. A pesar de este crecimiento en otras comunidades, Euskadi parece mantenerse relativamente al margen, ya que Vox solo cuenta con un representante en el Parlamento Vasco, un escaño obtenido a través de los votos en Álava. En este contexto, las instituciones de Gipuzkoa no parecen estar bajo la influencia de esta formación, que no tiene representación en las Juntas Generales ni en los ayuntamientos de la provincia.
Sin embargo, Vox busca alcanzar el 5% de los votos en ciudades como Donostia e Irun, lo que le permitiría obtener representación en los consistorios locales. Este objetivo ha generado inquietud entre los partidos vascos, que observan con preocupación el avance de la formación de Santiago Abascal. En Irun, la formación ultraderechista ya logró cerca de un 5% de los votos en mayo de 2023 y ha decidido presentar nuevamente a Pedro Gandásegui como candidato a la alcaldía. En Donostia, el candidato será el mismo que en anteriores elecciones: Andrés Paramio, un oficial reservista del Ejército del Aire.
La duplicación de resultados de Vox en Aragón ha sido significativa, y se prevé que en las próximas elecciones generales pueda reforzar su posición como tercera fuerza en el Congreso, casi duplicando sus actuales 33 representantes. Esto se debe en parte a su capacidad para captar el voto de aquellos descontentos con el gobierno de Pedro Sánchez, especialmente entre los hombres de entre 18 y 35 años. En Euskadi, donde el rechazo de Vox hacia el autogobierno y el euskera es notable, la formación busca ganar terreno con un discurso centrado en la inmigración y la seguridad.
Frente a este aumento de la ultraderecha, los partidos vascos expresan su preocupación. Desde el PNV, se argumenta que el PSOE y el PP han contribuido al auge de Vox. “Los principales partidos estatales están provocando que un partido de extrema derecha como Vox se afiance como opción electoral, especialmente entre la población más joven”, indicaron fuentes del partido jeltzale. Por su parte, el secretario general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, ha manifestado que la izquierda no está sabiendo responder adecuadamente al aumento del voto hacia la derecha. Asegura que en el Estado español se debería articular un esfuerzo social y popular en torno a programas “lo más amplios posible”, tal como intenta hacer su coalición.
El secretario de Organización del PSE, Miguel Ángel Morales, ha criticado al PP por no haber gestionado adecuadamente el adelanto electoral, lo que, según él, ha incrementado la dependencia del partido de Vox. Morales advierte que los resultados actuales no permiten al PP alcanzar una mayoría absoluta sin una alianza con la formación de Santiago Abascal, lo que implica una mayor dependencia de un partido que, según él, “no cree en la democracia ni en la España de las autonomías”.
El presidente del PP en Euskadi, Javier de Andrés, ha declarado que su partido es el único con la capacidad de liderar el gobierno aragonés tras los problemas del PSOE. Mientras tanto, desde Sumar Mugimendua afirman que el Partido Popular es el responsable de facilitar el avance de la extrema derecha en el país.
El panorama político en Euskadi se mantiene bajo vigilancia, ya que la posibilidad de que Vox logre una representación significativa en el territorio genera inquietud entre las fuerzas políticas tradicionales. La estrategia de la formación ultraderechista y su capacidad para captar el descontento de la población son elementos a tener en cuenta en el futuro inmediato, especialmente en un contexto donde la dinámica política se encuentra en constante evolución.






























































































