La 52ª edición de la Vuelta al Bidasoa se inicia hoy, superando meses de incertidumbre económica que pusieron en riesgo su celebración. Esta competición amateur, que completa el prestigioso tríptico guipuzcoano, contará con la participación de 21 equipos, entre los que figuran trece formaciones locales y tres internacionales. El recorrido de la prueba, conocido por su dureza, comenzará con una cronoescalada de 4 kilómetros entre Guadalupe y Jaizkibel, y seguirá con una etapa reina de 170 kilómetros que culminará en Lizarrietako Lepoa. La jornada final, prevista para el domingo, incluirá seis ascensiones, destacando la subida a Erlaitz antes de llegar a Irun.
El nivel de la competición es notable, con Marc TorresGrupo Eulen. Ha tenido un inicio de temporada prometedor, logrando posiciones destacadas en las pruebas de Natxitua y Lazkao. Entre los principales competidores se encuentran Igor Iriarte, un joven de 19 años, y Aimar Tadeo del equipo Cortizo, quien recientemente ganó en Gorla. Otros nombres a seguir son Óscar Vian del Gomur e Iker Pérez del Caja Rural, todos ellos ansiosos por inscribir sus nombres en un palmarés que incluye a leyendas como Luis Ocaña y Carlos Sastre.
La primera etapa se llevará a cabo hoy, comenzando a las 15:30 horas en Guadalupe y concluyendo en Jaizkibel, con una distancia de 4 kilómetros. La segunda etapa se desarrollará mañana, partiendo de Arantza a las 12:15 horas hacia Lizarrietako Lepoa, cubriendo un total de 163,3 kilómetros. Finalmente, el domingo, se disputará la tercera etapa que comenzará en Hendaia a las 10:40 horas y finalizará en Irún a las 13:25 horas, abarcando 107,3 kilómetros.
En esta edición, se espera que el pelotón amateur disfrute de las míticas ascensiones emblemáticas del territorio, que han sido testigo de grandes hazañas en la historia del ciclismo. La Vuelta al Bidasoa, reconocida internacionalmente como un trampolín hacia el profesionalismo, ha sido un paso esencial para muchos ciclistas que ahora compiten en el nivel más alto. Su continuidad es fundamental para el desarrollo de nuevos talentos en el ámbito ciclista.
La ausencia de esta competición durante el año 2026, como se ha anticipado, plantea un desafío significativo para el ciclismo en Gipuzkoa. La organización ha expresado su intención de reevaluar el modelo de la carrera y buscar una estabilidad financiera que asegure su regreso en el futuro, tras enfrentar dificultades en la obtención de patrocinios y apoyos institucionales. Aunque esta suspensión es un golpe duro para la comunidad ciclista, se mantiene la esperanza de que la prueba pueda reanudarse con más fuerza en 2027, garantizando así que nuevas generaciones de ciclistas tengan la oportunidad de brillar.































































































