Gerard Piqué, quien se desempeña como máximo accionista del FC Andorra y dirige el equipo técnico del primer equipo, ha expresado su descontento con la actuación del árbitro aragonés Alonso De Ena Wolf. El exfutbolista del FC Barcelona mostró su frustración tras la publicación del acta del partido entre su equipo y el Albacete.
En un mensaje publicado en la plataforma X, Piqué recordó que hace aproximadamente un mes solicitaron al CTA que no asignara más encuentros al árbitro, al considerar que no posee el nivel adecuado y sugiriendo que hay un conflicto personal contra el club. Cada entidad de la Segunda División destina más de 470.000 euros anuales para asegurar que haya más de 20 árbitros disponibles para la competición, lo que, a su juicio, hace aún más incomprensible la repetida designación de Ena Wolf a partidos del Andorra.
“¿Cómo es posible que un árbitro que arbitró recientemente a ambos equipos vuelva a ser designado en un espacio tan corto de tiempo, después de nuestra petición por carta? Las casualidades no existen”, afirmó el exjugador, quien también destacó que el árbitro mostró una tendencia a sancionar con tarjetas rojas de manera excesiva, lo que calificó como una «vergüenza».
El acta arbitral del partido revela que Piqué fue mencionado por el árbitro tras manifestar su desacuerdo de manera ruidosa y en una actitud considerada amenazante. Ena Wolf relató que Piqué se acercó a él durante el túnel que da acceso al vestuario arbitral, cuestionando su actuación y protestando de manera vehemente.
En un momento crítico del encuentro, en el minuto 90, el árbitro decidió expulsar a tres miembros del cuerpo técnico del Andorra con tarjeta roja directa: Carles Manso, quien lidera el cuerpo técnico; Dani Ortiz, entrenador de porteros; y Jonathan Barreal, encargado del material. La actuación del árbitro se tornó más polémica cuando, cinco minutos antes de la expulsión, el Albacete logró marcar un gol tras una jugada que generó dudas por un posible pisotón que no fue revisado ni por el árbitro ni por el VAR.
La controversia en torno a este episodio subraya la creciente tensión entre los clubes de la Segunda División y los árbitros, a medida que cada vez más equipos buscan que se respeten sus peticiones respecto a la calidad de los árbitros. La respuesta de Piqué y la reacción de la afición evidencian el impacto emocional que estos incidentes generan en los equipos y sus seguidores. A medida que avanza la temporada, será interesante observar cómo se desarrollan las relaciones entre los clubes y la organización arbitral, así como las posibles repercusiones para el FC Andorra en un contexto ya de por sí complicado en la competición.































































































