El exlehendakari Juan José Ibarretxe ha manifestado su convicción de que Euskadi logrará su independencia de España en el año 2030. Durante su intervención en la ponencia de autogobierno en el Parlamento Vasco, Ibarretxe advirtió sobre la posibilidad de proclamaciones unilaterales de independencia si no se reconoce el derecho a decidir tanto a la sociedad vasca como a la catalana.
Ibarretxe, quien ocupó el cargo de lehendakari entre 1999 y 2009, destacó que todos los grupos parlamentarios son conscientes de su defensa del derecho a decidir para Euskadi. Sin embargo, enfatizó que existe una falta de conocimiento sobre la opinión de la sociedad vasca al respecto. «Pregunten ustedes a la sociedad vasca, para que la sociedad con total tranquilidad se pronuncie», propuso, instando a los representantes a actuar en lugar de solo hablar.
El exlehendakari también recordó que en el horizonte se avecinan distintos procesos electorales en Euskadi. En este contexto, Ibarretxe hizo hincapié en la importancia de llevar a cabo una consulta sobre el estatus político de la comunidad. «Sólo falta colocar otra urna para preguntar a la sociedad vasca si quiere un nuevo estatus o si está satisfecha con el actual», expresó.
Asimismo, insistió en que si no se negocia el ejercicio del derecho a decidir en Cataluña y Euskadi, podría haber declaraciones unilaterales de independencia en ambos territorios. Ibarretxe pronosticó que para el año 2030, en el que también prevé que Quebec y Escocia obtengan su independencia, Euskadi y Cataluña tendrán un estatus similar dentro de las Naciones Unidas.
El exlehendakari subrayó que «no se puede negar lo evidente», destacando que el derecho a decidir no es solo un concepto político, sino un derecho democrático que está en expansión a nivel global. Hizo un llamado a que la consulta a los ciudadanos sea clara y accesible, rechazando la idea de que solo se deben realizar estas consultas cuando exista una garantía de victoria.
En sus declaraciones, Ibarretxe se refirió a su plan de nuevo estatuto político, conocido como plan Ibarretxe, que fue rechazado por las Cortes Generales en 2005. Considera que aquel momento pudo haber sido «la última oportunidad de defender un proyecto multinacional en el Estado Español».
Al finalizar su intervención, expresó su «total confianza» en los miembros de la ponencia de autogobierno, subrayando que si el órgano llega a acuerdos acertados, esto podría ser «algo enorme y extraordinario» para el futuro político de Euskadi.


























































































