Bilbao
Este lunes, el histórico líder vasco Carlos Garaikoetxea falleció a los 87 años tras sufrir un infarto, según han indicado fuentes cercanas. Su desaparición representa la pérdida de una de las personalidades más influyentes en la institucionalización del País Vasco durante la transición democrática.
Nacido en Pamplona el 2 de junio de 1938, Garaikoetxea se formó como abogado y economista, comenzando su carrera en el ámbito empresarial antes de entrar en la política en los momentos decisivos que marcaron el final del franquismo.
Con la aprobación del Estatuto de Gernika, fue elegido en 1980 como el primer lehendakari del Gobierno Vasco surgido de elecciones democráticas. Durante su mandato, que se extendió hasta 1985, lideró la creación de las instituciones clave del autogobierno, cimentando las bases del sistema político y administrativo de Euskadi.
Uno de los mayores retos en su mandato fue la gestión de las devastadoras inundaciones que afectaron a Bilbao en agosto de 1983. Aquellos desastres naturales causaron significativos daños materiales y pérdidas humanas, poniendo a prueba la capacidad de respuesta de unas instituciones en desarrollo.
En junio del año pasado, el actual Gobierno Vasco, bajo la dirección del lehendakari Imanol Pradales, homenajeó a Garaikoetxea, reconociéndolo como una «figura clave en la construcción institucional del País Vasco».
A sus 87 años, fue reconocido por su papel fundamental como «el extraordinario arquitecto de Euskadi» al frente del primer Gobierno Vasco democrático. El homenaje, que reunió a importantes figuras políticas, incluyó a dos de sus sucesores, Juan José Ibarretxe e Iñigo Urkullu, así como representantes de la familia de José Antonio Ardanza.
Durante la ceremonia, Pradales recordó la primera reunión del Ejecutivo de Garaikoetxea en Ajuria Enea, que tuvo lugar hace 45 años. Además, subrayó su «legado de resiliencia, prosperidad y bienestar». El lehendakari destacó que Garaikoetxea asumió el mando en un contexto de una Euskadi devastada por la recesión, el desempleo y la violencia, y supo establecer las bases para un futuro mejor.
El actual lehendakari ensalzó el ejemplo del primer Gobierno Vasco democrático, que implementó herramientas que permitieron a Euskadi «crecer en prosperidad y bienestar». Agradeció en particular el legado de Garaikoetxea, al que definió como el «extraordinario arquitecto de Euskadi».
El expresidente, que dejó el cargo en 1985 tras fundar Eusko Alkartasuna, también tuvo la oportunidad de dirigirse a los presentes en el acto. «Los desafíos futuros son grandes, pero nuestra capacidad para superarlos es aún mayor. Somos una nación valiente y trabajadora. Unidos, desde la colaboración leal y el respeto a la pluralidad, construiremos una Euskadi mejor, más próspera y sostenible», afirmó.






























































































