La victoria de la Real Sociedad en la final de la Copa del Rey ha dejado huella en sus aficionados, y uno de los momentos más emotivos se vivió en Sevilla. Maider Gorostidi, una aficionada que viajó con un grupo de amigos, recordó la jornada como una experiencia única. «No hay nada comparable a ganar un título con la Real», afirmó, destacando que el momento más especial fue ver a sus hijos disfrutar del partido.
El grupo llegó a Sevilla alrededor del mediodía y se dirigió a la Fan Zone, donde la emoción estaba en su punto máximo. «Tuvimos un día lleno de sensaciones desde el principio. La zona de aficionados era impresionante y estábamos ansiosos por comenzar la fiesta», compartió Maider. En ese lugar, se reencontró con dos amigos que no veía desde la triste jornada del 8 de diciembre de 1998, fecha del fallecimiento de Aitor Zabaleta. «Fue un momento muy emotivo, sentí que Aitor estaba con nosotros», comentó.
Tras disfrutar de la fiesta, el grupo se encamino hacia el estadio Cartuja, asegurándose de entrar a tiempo para presenciar el partido. «Tenía todas las entradas en mi teléfono y la tensión fue enorme. Había mucha gente y fue complicado entrar. Sin embargo, al ver el campo, toda la ansiedad se disipó y nos llenó de emoción», recordó Maider.
Al dar inicio al partido, la afición se mostró entregada. «Cuando salió el tifo, sentí que me explotaba el corazón. Fue un momento de sentimientos intensos: nervios, alegría, recuerdos… El homenaje a Aitor fue increíble y muy merecido», destacó. A medida que avanzaba el partido, la emoción no disminuyó. «Lloré durante todo el encuentro, no pude contener las lágrimas», confesó Maider.
El primer gol fue obra de Ander Barrenetxea en el minuto 14, lo que desató la euforia entre los aficionados. «Fue un momento increíble. No podía dejar de llorar, fue algo impresionante», narró Maider. Con el transcurso del partido, hubo momentos de tensión, especialmente cuando se acercó la tanda de penaltis. «Casi no podía soportar la presión», añadió.
Finalmente, la Real consiguió la victoria, lo que significó mucho para Maider y sus amigos. «Fue una sensación indescriptible. No pudimos celebrar la Copa ganada en 2021, y poder festejar dos títulos a la vez es como un sueño», afirmó.
Una vez terminado el encuentro, el grupo se dirigió directamente al aeropuerto para regresar a casa. «Fue una experiencia hermosa, no hay lugar como el hogar», señaló Maider. Ya en Donostia, el recibimiento al equipo fue cálido y lleno de alegría. «El día fue perfecto, todavía estamos en celebración», concluyó Maider.
































































































