La obra de teatro titulada «ETENA», protagonizada por Carmen y Karmen, cuenta con las actuaciones de Getari Etxegarai y María Urcelat. Además, Garazi Navas aporta su talento en la música, acompañando el espectáculo con su acordeón. Este proyecto se inscribe en el marco de las reuniones de creadoras de Bizkaia y surge de la colaboración con Zelako Kultur Ideiak, que propuso un enfoque experimental y performativo. La dirección de la pieza corre a cargo de Miren Gaztañaga y su estreno tuvo lugar el 26 de marzo en el Azkuna Zentroa.
La trama sigue la historia de Karmen y Carmen, quienes se encuentran en un entorno desconocido, sin recuerdos de cómo han llegado allí. Ambas personajes presentan una apariencia peculiar y, aunque sus pies están sucios, no pueden recordar el camino que las llevó a esa situación. Según Gaztañaga, «ellas no entienden lo que ha sucedido, han aparecido en un espacio vacío. Están en un ‘no-lugar’ donde han aterrizado». A lo largo de la obra, se explora el sufrimiento de Karmen, que proviene de las presiones sociales sobre su cuerpo no normativo, mientras que Carmen enfrenta su dolor derivado de su vida familiar.
En el mencionado ‘no-lugar’, las protagonistas interactuarán con diversos objetos. La ambientación incluye elementos familiares, aunque presentados de manera que su significado habitual se ve alterado. Gaztañaga compara el espacio con el de la serie «Ozark», que se desarrolla en una zona pantanosa en un entorno veraniego; sin embargo, ella imagina este lugar en invierno, donde todo se encuentra cubierto y algunos elementos de la naturaleza son visibles, pero descontextualizados.
Las protagonistas deberán construir un refugio en este espacio inhóspito, enfrentándose a sus propios traumas. Gaztañaga señala que «en la inercia de nuestras vidas, a menudo nos cuesta centrar nuestra atención en cómo nos sentimos y en lo que hacemos». Aunque no lo busquen de manera intencionada, Karmen y Carmen tendrán la oportunidad de reflexionar sobre su sufrimiento.
Al recibir la propuesta, Gaztañaga se planteó la posibilidad de desarrollar una obra «performativa y libre». En este caso, el equipo tuvo la oportunidad de explorar sin las limitaciones del tiempo que suelen imponer en el teatro convencional. Se pusieron en marcha para crear desde cero, movidos por el deseo de salir del lenguaje teatral habitual. «Entramos en una deriva artística política en la que hemos dado voz a la experimentación profesional», comenta la directora.
El grupo se reunió para trabajar en la creación colectiva, explorando la inquietud de cada uno. Gaztañaga menciona que su propia inquietud estaba relacionada con cómo las narrativas se desarrollan en un espacio vacío: «Queríamos examinar cómo esas narrativas nos transportan a diferentes lugares». A partir de ahí, comenzaron a elaborar la narrativa, incorporando elementos de improvisación que servirían de base para el texto final. «Fue como un laboratorio. Quería hablar de la naturaleza humana, de cómo se mueve nuestra materia, nuestros cuerpos, nuestro entorno, y cómo interactuamos con él», añade.
«ETENA» incorpora varios elementos del teatro absurdo, ya que no se basa en un texto tradicional. La travesía de los personajes no está delineada en un guion convencional: «Es más situacionista, más viva, y desde el punto de vista dramático, las cosas no son tan habituales. Los elementos se han dispuesto de manera intuitiva con el objetivo de crear una atmósfera única».
La sonorización es otro aspecto clave del espectáculo. Garazi Navas es la responsable de esta parte, utilizando el sonido para «controlar» el movimiento de los personajes. A diferencia de lo habitual, donde la música se incorpora al final del proceso, Navas explica que en este caso, el sonido, el texto y los movimientos comenzaron a desarrollarse simultáneamente. «No había un texto previo, lo cual fue una ventaja, aunque no siempre fue fácil», comenta.
Navas enfatiza que el sonido se convierte en un personaje más de la obra. Cuando los personajes están bloqueados, su incapacidad para moverse genera sonidos que enriquecen la experiencia. «Reacciono a lo que hacen y eso no siempre es lo mismo. El sonido se vuelve vivo, igual que los personajes», afirma. Así, el tono puede variar de un día para otro, lo que añade un componente dinámico y emocionante al espectáculo.






























































































