El rector de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), Joxerramon Bengoetxea, envió un correo el pasado lunes a estudiantes, docentes y personal administrativo en el que se comunicaba la implementación de un nuevo protocolo destinado a abordar situaciones que afectan al bienestar y la convivencia en el campus. La misiva fue interpretada como una respuesta a la creciente tensión entre grupos radicales en el ámbito estudiantil, como IAS, vinculado a GKS, e Ikama, la facción estudiantil de Ernai, las juventudes de Sortu. Esta situación ha desencadenado incidentes alarmantes, incluyendo el lanzamiento de botes de humo en aulas y el cierre temporal del campus de Álava por temor a posibles altercados durante un evento de Vox.
Lo llamativo del mensaje enviado por Bengoetxea es que, aunque reconoció la existencia de problemas de convivencia, no mencionó de manera explícita a los grupos involucrados en estos actos. Esta falta de claridad ha generado descontento en el Gobierno Vasco, que ya se encuentra en conflicto con los responsables de la universidad en varios frentes, incluida la financiación. El consejero de Universidades, Juan Ignacio Pérez Iglesias, expresó su preocupación al señalar que la intervención del rector no es suficiente para abordar las actitudes agresivas que se observan en el campus. En sus declaraciones, Pérez Iglesias catalogó estas actitudes como más que meros problemas de convivencia, añadiendo que existen grupos que ejercen presión sobre los demás estudiantes y docentes.
En una intervención tras el Consejo de Gobierno, el consejero afirmó que la puesta en marcha de un protocolo podría tener efectos positivos a futuro, pero no garantizaría la resolución de los conflictos actuales. Pérez Iglesias solicitó a Bengoetxea que identificara de manera clara a los grupos responsables, aunque al ser cuestionado, se vio limitado a mencionar a IAS, alegando dificultades para recordar las distintas siglas que han cambiado a lo largo de los años. El consejero ha manifestado que el clima en la universidad está marcado por la violencia ejercida por algunos, que incluye el envío de cartas a docentes para solicitar apoyo en posiciones extremas y manifestar su descontento ante la supuesta criminalización que sufren.
Asimismo, el consejero se solidarizó con los profesores que han sido blanco de intimidación, especialmente aquellos que firmaron un manifiesto en defensa de la libertad académica. Pérez Iglesias admitió que ha leído varias cartas intimidatorias y apoyó el sentir de los docentes, quienes han expresado su inquietud y temor ante esta situación. También instó a la dirección de la UPV/EHU a involucrarse en la protección de estos académicos, sugiriendo que aquellos que han recibido amenazas lo agradecerían.
La situación en el campus alavés ha sido objeto de atención por parte de diferentes actores políticos. El diputado general de Álava, Ramiro González, ha calificado la situación de máxima tensión, enfatizando que no se trata simplemente de problemas de convivencia. González ha afirmado que existe un clima de acoso sistemático hacia quienes no comparten las ideologías de ciertos grupos extremistas. En su comparecencia semanal, destacó que ha mantenido conversaciones con docentes afectados, quienes han reportado experiencias de presión y hostigamiento.
El diputado general ha criticado el protocolo de la universidad, considerándolo un enfoque de equidistancia que no aborda adecuadamente la violencia existente. Según González, este método hace que se trate de igual forma a quienes agreden y a quienes son agredidos, lo que no contribuye a la resolución de conflictos. Ha instado al rector a adoptar una postura más firme y a condenar claramente los actos de violencia y acoso, resaltando la responsabilidad de la universidad de garantizar la libertad de pensamiento y expresión entre sus miembros.
González concluyó su intervención subrayando la necesidad de proteger a quienes han sido agredidos y de garantizar que la universidad pública no sea un espacio dominado por grupos radicales que amenazan la libertad académica. Esta situación crítica invita a reflexionar sobre el futuro de la convivencia en los campus universitarios y la necesidad de establecer mecanismos eficaces que aseguren un entorno seguro y respetuoso para todos los miembros de la comunidad educativa.






























































































