El Jazzaldia se prepara para una nueva etapa tras la salida de su director, Miguel Martín, quien ha estado al frente del festival durante casi medio siglo. Con 22 años, Martín comenzó su andadura en el festival y se retirará este mes de abril al cumplir 70. A lo largo de su carrera, ha contribuido a traer a Donostia a grandes figuras del jazz y a nuevos talentos que hoy brillan en la escena musical.
Recientemente, en una entrevista, Martín se mostró optimista respecto a la llegada de un nuevo director, a quien aconseja que mantenga una «mirada nueva» y que, en lo posible, le consulte lo menos. Aunque Martín estará disponible para ofrecer asistencia, considera que es esencial que su sucesor explore sus propias ideas. Su último día en el despacho de Donostia Kultura fue el miércoles, un momento que marca el inicio de su transición hacia una nueva fase del festival.
Martín, que ha sido un pilar en la organización del evento, tiene planes de ocupar un espacio en la parte común del festival durante el tiempo que resta hasta la próxima edición, que se celebrará en julio. Este periodo de transición busca ser «dulce» para facilitar el cambio de dirección, el cual se decidirá a través de un concurso público aún por resolver.
En relación a su salida, el director reflexionó que, de no haber sido por la normativa del Empleo Público Vasco, podría haber considerado continuar por un año o dos más. Sin embargo, admite que la idea de alargar su permanencia le resulta complicada. A lo largo de su trayectoria, ha abordado la importancia de crear un festival que, aunque atraiga a un público internacional, también capture el espíritu local del jazz que le apasiona.
El legado de Martín se centra en la creación de un festival inclusivo que, aunque se enfrente a críticas por incluir artistas de distintos estilos, ha conseguido convencer a muchos sobre la necesidad de diversificar la programación. Asegura que uno de sus mayores logros fue establecer un escenario en la playa, el cual se ha convertido en un elemento clave del evento, y la decisión de llevar a cabo el festival en abril de 2020, a pesar de los desafíos planteados por la pandemia.
Entre sus recuerdos más memorables destaca el cierre de cada edición, cuando puede decir que «se ha acabado y ha acabado bien». Momentos irrepetibles que han marcado su vida a lo largo de estos años. También recuerda con especial cariño el concierto de Art Pepper en 1981 y la oportunidad de ver a Miles Davis en tres ocasiones, experiencias que para él son inestimables.
En cuanto a sus esfuerzos para atraer a grandes artistas, Martín menciona su persistente intento de conseguir la participación de Sting, a quien intentó traer durante años sin éxito. A pesar de estas frustraciones, mantiene una visión positiva sobre el futuro del festival y el talento que sigue llegando a San Sebastián.
Martín también reflexionó sobre la evolución del festival en un panorama donde han proliferado otros eventos musicales en verano. A pesar de la competencia, afirma que la demanda de músicos ha aumentado, lo que resulta en un mayor número de artistas dispuestos a actuar en la ciudad. Esta transformación no ha disminuido la relevancia del Jazzaldia, que sigue siendo un destino preferido para muchos músicos que buscan presentarse en España.
Finalmente, aunque ha considerado escribir un libro sobre sus experiencias, Martín duda de que sea de interés para el público. Reconoce que recordar su inicio en el festival de 1978 es complicado, pero se siente satisfecho con su legado. Con su salida, el Jazzaldia se enfrenta a un nuevo capítulo, lleno de posibilidades para seguir creciendo y evolucionando en el panorama musical internacional.






























































































