La influencia de la tecnología en nuestras vidas es innegable, pero a menudo olvidamos cómo han cambiado ciertas rutinas con el paso del tiempo. Hace no tanto, las tareas del hogar, como lavar la ropa, requerían salir a buscar agua de ríos o fuentes, lo que implicaba un gran esfuerzo físico. Este trabajo, históricamente asociado a las mujeres, ha sido el motor de una nueva pieza artística creada por el colectivo Patas de Gansa, que recoge las vivencias de quienes se encargaban de estas labores en el pasado, titulada «Txatxara».
El colectivo está formado por Leire Sanjurjo e Iratxe Bilbao, quienes han querido ofrecer un espacio de transmisión para recordar el peso que estas tareas tenían en su momento. “Las piezas de Txatxara hablan de trabajos que suelen ser invisibles. Nos llamaba la atención cómo, a pesar de que estas labores se realizaban en la calle, muchas veces no se les daba la importancia que merecían, especialmente porque eran llevadas a cabo por mujeres”, sostiene Sanjurjo.
La iniciativa comenzó con una exposición fotográfica de Iratxe Gonzalez, que llevó a la creación de un folleto. A partir de ahí, las integrantes del colectivo comenzaron a reflexionar sobre el significado de estas imágenes y el poco reconocimiento que han tenido muchas de estas labores. “Ambas hemos vivido experiencias con nuestras abuelas que nos hicieron darnos cuenta de la falta de reconocimiento hacia este trabajo. Queríamos destacar cómo era un espacio de encuentro y socialización para muchas mujeres”, explica Sanjurjo.
La obra no solo se basa en la memoria histórica, sino que también invita a la reflexión sobre los espacios de trabajo. “Las mujeres que lavaban ropa en la calle creaban un espacio que, aunque no era mixto, era un lugar donde se generaban conexiones. Es interesante ver cómo esos espacios se han transformado a lo largo del tiempo”, añade.
Uno de los aspectos más llamativos de la pieza es la vestimenta utilizada por las dos intérpretes, que consiste en varias capas de tejidos y alcanza casi los quince kilos de peso. “Algunas de las mujeres con las que hablamos nos contaron que podían llegar a cargar hasta cuarenta kilos de ropa. Al crear nuestra pieza, tratamos de representar esa carga física, que es también una carga emocional”, señala Sanjurjo. A medida que el proceso creativo avanzaba, las artistas se encontraron con la necesidad de adaptar sus movimientos a este peso, lo que les llevó a un aprendizaje profundo sobre la danza y el control del propio cuerpo.
La primera presentación de «Txatxara» tuvo lugar en Gasteiz en el mes de febrero, donde la recepción fue muy positiva. “La presentación fue un éxito, y la respuesta del público fue gratificante. Sentimos que la gente conectó con las emociones y el peso de la historia que queríamos transmitir”, destaca Sanjurjo. A pesar de que su disciplina principal es la danza, el colectivo ha fusionado diferentes lenguajes artísticos, incluyendo teatro y performance, para enriquecer su propuesta.
Según las integrantes de Patas de Gansa, el título «Txatxara» simboliza un espacio de relación y cuidado entre mujeres, algo que ha sido fundamental en la creación de la obra. Aunque aún no tienen fechas concretas para futuras presentaciones, están en conversaciones con varios espacios para llevar su arte a un público más amplio y seguir explorando la rica historia de estas labores domésticas tan a menudo pasadas por alto.































































































