El grupo municipal del EAJ-PNV en Oñati ha denunciado el estado de abandono del Monumento al Pastor Vasco, una obra del renombrado escultor Néstor Basterretxea, que se encuentra en la carretera hacia Arantzazu. Los jeltzales han señalado que es imprescindible realizar una intervención urgente en esta escultura emblemática, situada cerca del merendero de Urrintxo, así como en la ermita de San Martín, ambos lugares que, según la portavoz Amaia Erostarbe, evidencian “claros signos de descuido”.
En un comunicado, el PNV ha enfatizado que la conservación y limpieza de estos espacios es fundamental para el bienestar de la comunidad y para proteger el patrimonio histórico local. A pesar de haber solicitado la atención a este tema hace más de un año al Gobierno municipal, hasta ahora no se ha llevado a cabo ninguna acción. Erostarbe ha añadido que la ermita de San Martín presenta grafitis en sus paredes, lo que afecta tanto su apariencia como su valor patrimonial.
El partido ha insistido en que la eliminación de pintadas en diferentes puntos del municipio sigue siendo una asignatura pendiente. En este sentido, han instado a EH Bildu a que adopte medidas inmediatas para abordar esta situación, superando la inacción actual y comenzando las labores de mantenimiento de la escultura y la ermita. “Es crucial para garantizar que los espacios de Oñati estén en condiciones adecuadas y se respete nuestra herencia cultural”, han subrayado.
El Monumento al Pastor Vasco, que cumple este año 28 años, no es solo una obra artística, sino un símbolo representativo de la tradición pastoril y la cultura vasca. Su creador, Néstor Basterretxea, buscó “dar vida a un árbol mágico, que cada espectador pudiera componer visualmente al caminar alrededor”, convirtiendo la escultura en una experiencia tanto interactiva como poética.
La historia de su creación fue larga y llena de esfuerzo. Después de dos intentos fallidos en 1959 y 1984, el proyecto se concretó finalmente en 1998 gracias a una campaña de financiación que abarcó Euskal Herria y América. La escultura, ubicada a la vera de la carretera que lleva al santuario de Arantzazu, fue noticia por la relevancia del artista y el simbolismo de la pieza en ese momento.
Sin embargo, con el paso del tiempo, el Monumento al Pastor Vasco ha recibido escasa atención. Hoy en día, algunas de sus partes están oxidadas y es necesario realizar una limpieza exhaustiva para restaurar el esplendor que tuvo en sus inicios. Esta situación no es nueva; la propuesta del PNV se suma a diversas demandas de los ciudadanos que, en los últimos años, han resaltado la necesidad de proteger este símbolo del patrimonio cultural y de valorizarlo adecuadamente. La escultura, hecha de acero corten y hormigón armado y que se eleva a diez metros de altura, representa a los muchos descendientes de los pastores vascos, tanto en América como en Euskal Herria.





























































































