Decenas de personas se han unido este domingo a la Marcha contra el racismo, que comenzó en el distrito de Trintxerpe y concluyó en el Boulevard de Donostia. Esta manifestación busca visibilizar el derecho al empadronamiento y denunciar la situación de muchas personas que «viven, cuidan y trabajan aquí» pero que, según denuncian, son ignoradas por la administración.
La 29ª edición de esta marcha fue organizada de manera conjunta por SOS Arrazakeria, Medicusmundi y la Coordinadora de la ONGD de Euskadi. Los asistentes, acompañados de una batukada, recorrieron las calles de Trintxerpe y Donostia, mostrando su apoyo a diversas causas sociales. Durante el evento, Elena Etxepare y Jeremy Díaz, representantes de las organizaciones convocantes, expresaron: «Estamos aquí para dar la cara por personas que viven aquí, que cuidan, que trabajan, que forman parte de nuestros barrios, pero que para la administración no existen».
La realidad expuesta durante la marcha plantea que el empadronamiento no debería ser una barrera, sino «la puerta de entrada a una vida digna». De hecho, remarcaron que “empadronarse no es un privilegio, es un derecho y también una obligación de las instituciones”. Según los organizadores, la falta de reconocimiento en el padrón representa una forma de exclusión social, ya que quienes no están empadronados no pueden acceder a servicios esenciales como atención médica o ayudas económicas.
Los participantes también hicieron hincapié en que no se puede aceptar la existencia de «vecinos y vecinas de segunda clase». En este sentido, reivindicaron la necesidad de construir una sociedad justa donde todas las personas tengan cabida, sin importar su situación legal o su estatus migratorio. «No podemos mirar hacia otro lado mientras se expulsa a las personas del sistema», manifestaron durante la marcha.
La culminación de la marcha tuvo lugar en el quiosco del Boulevard, donde se entregaron mensajes a los Ayuntamientos solicitando «mayor flexibilidad, transparencia y accesibilidad» en el proceso de empadronamiento. Uno de los asistentes, Miguel Torres, originario de Colombia, expresó su frustración: «No es justo lo que está pasando. Llevo tres años de trámites para nada».
Jessica Sánchez, otra participante de origen extranjero, destacó el desconocimiento de las leyes relacionadas con el empadronamiento, indicando que «vienes de otro país y no sabes nada. No tenemos ninguna ayuda». Esta falta de información y apoyo es un obstáculo significativo para quienes intentan formalizar su residencia en España.
Las organizaciones que convocaron la marcha insisten en la necesidad de establecer un padrón social real que permita a las personas en situaciones de vulnerabilidad, así como a quienes no tienen un domicilio fijo, acceder al empadronamiento y, por ende, a ayudas y beneficios. «Una sociedad que no reconoce a todas las personas es una sociedad que falla y nosotros no vamos a permitirlo», concluyeron, reafirmando su compromiso con la justicia social.




























































































