Susana García Chueca, representante del Gobierno Vasco, se muestra optimista ante el inicio de un importante proyecto que transformará el transporte ferroviario en Gipuzkoa. En 2026, se prevé que la nueva pasante soterrada del Topo entre en funcionamiento, permitiendo un servicio más eficiente en el centro de Donostia. Las obras, que han avanzado durante ocho años, están en su fase final, y se espera que la pasante por el subsuelo de la ciudad esté operativa «antes de navidades», según ha indicado la consejera.
La planificación del inicio del servicio se realizará en dos fases. La primera de ellas se llevará a cabo «antes del parón del verano» en la variante Altza-Galtzaraborda, que está avanzando a buen ritmo. Posteriormente, se prevé que la pasante de Donostia esté lista para su uso «al final del otoño». Este escalonamiento en la apertura responde a la necesidad de realizar pruebas de conducción y formación de los conductores que operarán en esta nueva infraestructura, la cual incorpora un sistema de seguridad innovador, el RTMS.
La consejera ha subrayado que «la obra civil de la pasante de San Sebastián concluirá aproximadamente en verano», y que se requiere tiempo adicional para asegurar la capacitación adecuada del personal. En total, se formarán a unas 150 personas para manejar el nuevo Topo, que ofrecerá frecuencias de trenes cada siete minutos y medio, lo que supone una reducción significativa respecto a los tiempos actuales.
En relación con la variante Altza-Galtzaraborda, se espera que la fase de pruebas comience «unos meses antes del verano». Chueca ha mencionado que Euskotren, la operadora ferroviaria, necesitará entre dos y tres meses para estas pruebas en Donostia, aunque los plazos exactos se determinarán una vez que inicien las operaciones.
La nueva infraestructura ferroviaria también ha suscitado debates en torno a su impacto y sus beneficios. En 2025, Euskotren registró 19 millones de viajes en Gipuzkoa, y se estima que en 2030, las tres nuevas estaciones soterradas en Donostia generarán alrededor de 7 millones de viajes. La consejera ha afirmado que el nuevo sistema no solo mejorará la movilidad, sino que también permitirá un acceso más fácil y rápido al transporte público, favoreciendo la utilización del mismo en la vida diaria de los ciudadanos.
Sin embargo, a lo largo de este proceso, han surgido críticas sobre las molestias causadas por las obras y los contratiempos, como el socavón que interrumpió las labores. A pesar de estos inconvenientes, Chueca se muestra confiada en que el beneficio a largo plazo será significativo para la ciudadanía guipuzcoana.
En cuanto a la red de alta velocidad, la consejera ha indicado que el Gobierno Vasco ha finalizado la construcción de la plataforma del TAV en Gipuzkoa y está trabajando en la estación de Atotxa. Sin embargo, ha señalado que no es realista esperar que el TAV esté en funcionamiento en Euskadi para 2030, ya que aún queda por definir el proyecto del nudo de Arkaute, crucial para la conexión interurbana entre las capitales vascas.
Chueca ha enfatizado que una vez se finalicen las catas para la conexión del TAV con Navarra, se tomará una decisión sobre si la conexión debe ser por Vitoria o Ezkio-Itsaso. Por el momento, el Gobierno Vasco se mantiene cauteloso y espera tener toda la información técnica antes de posicionarse.
Las obras de mejora en la infraestructura ferroviaria han generado expectativas entre los usuarios, quienes esperan ver resultados tangibles pronto. La consejera ha señalado que, aunque los cambios no son inmediatos, una vez finalicen las obras del «tercer hilo» en Gipuzkoa, se espera que los tiempos de espera en el servicio mejoren considerablemente.
Con todas estas iniciativas en curso, el futuro del transporte público en Gipuzkoa se presenta prometedor, marcando un paso hacia un sistema más eficiente y accesible para todos los ciudadanos.





























































































