La controversia sobre la pesca en el río Bidasoa ha llegado a su fin. A partir de ahora, cualquier ciudadano, independientemente de si está empadronado en los municipios ribereños de Hondarribia, Urruña, Biriatu, Irun y Hendaia, podrá practicar esta actividad, siempre que disponga del permiso correspondiente emitido por la Ayudantía Naval.
La regulación vigente se basa en el Convenio de pesca firmado en 1958 entre el Gobierno franquista de España y la República francesa, que se actualizó en 2013. Este documento establece que para pescar en el Bidasoa es imprescindible contar con la tarjeta de pesca expedida por la Ayudantía Naval del Bidasoa.
Desde más de un año, este permiso se ha extendido a personas no empadronadas en la zona. Sin embargo, es importante destacar que estas licencias solo permiten la pesca con caña y el uso de boya o corcho como aparejo, quedando prohibido el uso de plomo o elementos para la pesca de fondo. Esta decisión se tomó tras la reunión de la Comisión Técnico-Mixta del Bidasoa en 2024, donde se acordó aplicar un criterio común entre ambos países en relación con la pesca.
La Ayudantía Naval ha iniciado una campaña informativa para recordar que la ley de 1959 sigue vigente y debe cumplirse. A pesar de sus esfuerzos, el número de licencias de pesca ha aumentado notablemente, con un incremento del 67% en el último año, alcanzando un total de 958 licencias en vigor. De ellas, el 67% corresponde a residentes de los municipios ribereños.
Hasta la fecha, no se ha tramitado ningún expediente sancionador desde 2015, lo cual indica que las medidas de control y vigilancia implementadas por la Armada han sido efectivas. La Ayudantía ha enfatizado que su objetivo es proteger el medio ambiente y garantizar un uso sostenible de este espacio natural único.
La Federación Gipuzkoana de Pesca ha mantenido diálogos con la Ayudantía para resolver malentendidos sobre la regulación. El presidente de la federación, Martin Lasa, ha señalado que es vital que todos puedan disfrutar de la pesca, pero con regulaciones adecuadas. A pesar de esto, ha manifestado su preocupación por el abuso que algunos pescadores han hecho de esta actividad, mencionando la pesca comercial, que está prohibida, así como el peligro que suponen las acciones irresponsables como dejar remolcadores a la deriva.
En cuanto al futuro, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha anunciado la creación de una aplicación móvil denominada PescaREC para controlar la pesca marítima de recreo. Aunque inicialmente se planeaba que su uso fuera obligatorio a partir del 10 de enero del 2026, se espera que la regulación se implemente más tarde, tal vez hasta 2030. La federación cree que se optará por un enfoque gradual para educar a la población sobre su uso.
Con estas medidas, se busca no solo regular la actividad pesquera en el Bidasoa, sino también promover un enfoque responsable hacia la conservación del entorno natural. La colaboración entre las autoridades y los pescadores será fundamental para mantener la sostenibilidad de esta actividad, asegurando que todos los interesados puedan disfrutar de la pesca en armonía con las normativas establecidas.































































































