Elgoibar ha vivido una jornada especial con la participación de los estudiantes de la Herri Eskola, la Ikastola y el IES Elgoibar BHI en el tradicional mercadillo que se celebra los jueves en el municipio. Estos escolares han montado sus propios puestos durante la Feria de la Segunda Mano, un evento que se consolida como un espacio de intercambio y sostenibilidad en la localidad.
La feria, que ha atraído a numerosos visitantes, no solo ofrece un ámbito para la compra y venta de artículos de segunda mano, sino que también fomenta el aprendizaje y la responsabilidad entre los jóvenes. A través de esta experiencia, los alumnos han tenido la oportunidad de desarrollar habilidades en la gestión de un negocio y el trabajo en equipo, al tiempo que promueven el reciclaje y el consumo responsable.
Desde primera hora de la mañana, el ambiente fue animado, con familias enteras recorriendo los stands y descubriendo ofertas atractivas. La variedad de productos en venta, que abarca desde ropa hasta juguetes, ha permitido a los padres y niños encontrar verdaderas oportunidades a precios accesibles.
Los docentes de las instituciones educativas han destacado la importancia de esta actividad, señalando que va más allá de una simple venta. «Este tipo de iniciativas ayudan a los alumnos a comprender el valor de lo que tienen y la importancia de reutilizar», comentaron algunos de ellos, enfatizando el aspecto educativo del mercadillo.
La participación de los escolares no solo ha enriquecido la feria, sino que también ha contribuido a fortalecer los lazos comunitarios, invitando a los vecinos a interactuar y colaborar. La colaboración entre las diferentes instituciones educativas ha sido fundamental para el éxito del evento, creando un ambiente de cohesión y apoyo mutuo en la localidad.
A medida que la jornada avanzaba, se pudo observar una creciente afluencia de público, lo que reafirma el interés por este tipo de actividades en Elgoibar. La Feria de la Segunda Mano no solo ha sido un punto de encuentro para la compra y venta, sino también un espacio para la convivencia y el aprendizaje entre generaciones.
Con la mirada puesta en el futuro, se espera que este mercadillo continúe creciendo, convirtiéndose en una cita ineludible del calendario local. La implicación de los estudiantes en este tipo de iniciativas podría inspirar a otros municipios a replicar experiencias similares, fomentando así la educación en valores sostenibles y la participación activa de la juventud en la comunidad.
En resumen, el evento ha sido un éxito rotundo, no solo por la cantidad de ventas realizadas, sino por el impacto positivo en la comunidad y el aprendizaje impartido a los más jóvenes. La colaboración entre los colegios y la participación entusiasta de los vecinos son un claro reflejo de que Elgoibar está comprometido con la sostenibilidad y el bienestar comunitario.
































































































