En una reciente entrevista, el jugador de la Real Sociedad, Ander Barrenetxea, compartió sus reflexiones sobre la calidad de sus compañeros de equipo y su pasión por el club. En este diálogo, también abordó la importancia de ciertos aspectos del juego que admira en otros futbolistas, como el control de balón de Kubo y la velocidad de Guedes. A lo largo de la conversación, Barrenetxea enfatizó su compromiso con la afición y su deseo de contribuir al éxito del club.
El extremo destacó que no le sorprendió la llegada de un nuevo jugador en su posición, especialmente tras la lesión de Take Kubo. “Fue una buena decisión”, afirmó. Esto resalta su capacidad para adaptarse y la importancia del trabajo en equipo. Barrenetxea también expresó que su enfoque actual está centrado en jugar para la Real Sociedad, sin pensar en otras alternativas. “No me veo en ningún otro lado”, comentó, mostrando su lealtad al equipo y a su ciudad, Donostia.
Respecto a su relación con la afición, Barrenetxea se sintió optimista, indicando que siempre ha recibido muestras de cariño. “Nunca he recibido mal trato”, aseguró, lo cual refleja una conexión positiva entre él y los seguidores. A pesar de los altibajos en su rendimiento, el jugador se siente motivado para seguir luchando en el campo: “Yo siempre lo doy todo”, subrayó.
Un aspecto relevante que mencionó fue su deseo de marcar un gol en una final para brindar alegría a la afición. “Con Jokin y con todo el mundo, siempre quieres dar el máximo”, dijo, mientras expresaba que, aunque pueda sentir que está en deuda, el esfuerzo siempre es valorado. Este tipo de mentalidad es lo que los aficionados aprecian en los jugadores: la dedicación y la lucha constante en cada partido.
En un momento de la entrevista, el jugador recordó su actuación en el derbi contra el Athletic, donde a pesar de sus limitaciones físicas, logró anotar un gol importante. Esta anécdota no solo muestra su determinación, sino también su conexión emocional con el equipo y la afición. Hablando de su evolución como futbolista, mencionó que ha mejorado en la gestión de las tarjetas amarillas, lo que indica un crecimiento tanto en su juego como en su disciplina.
Además, se refirió a la influencia que ha tenido en su carrera su compañero Mikel Oyarzabal, quien ha sido una figura clave durante sus momentos difíciles: “Yo lo tengo como un hermano mayor”, expresó, destacando la importancia de tener apoyo en el ámbito profesional.
En el plano internacional, Barrenetxea abordó la posibilidad de ser convocado para el Mundial, aunque se mostró cauto respecto a sus posibilidades, considerando que hay otros jugadores con más experiencia y rendimiento en el momento. “No creo haber hecho un año como para ir a un Mundial”, admitió, lo que demuestra su humildad y autocrítica.
El jugador también se refirió a su vida personal, mencionando que disfruta de la compañía de su familia y que siempre que puede, asiste a sus partidos. “Espero que puedan ir a la final”, dijo sobre su familia, lo que pone de manifiesto el apoyo mutuo que existe entre ellos.
Con un futuro lleno de promesas, Barrenetxea finalizó la conversación con un deseo optimista: “Ojalá, espero que sí” en referencia a la posibilidad de que el equipo se consagre campeón. La determinación y el compromiso de Barrenetxea son un reflejo de la cultura futbolística en Gipuzkoa, donde la pasión por el deporte va más allá del simple juego.






























































































