Rosalía dio inicio a su esperada gira en Lyon, Francia, presentando su nuevo álbum ‘Lux’, un espectáculo que prometía un viaje musical ecléctico. En el recinto LDLC Arena, que tiene una capacidad de aproximadamente 15.000 personas, la artista mantuvo en secreto su puesta en escena hasta el último momento, sorprendiendo a la audiencia con una aparición espectacular.
La noche comenzó con Rosalía emergiendo como una fragil muñeca vestida con un tutú y zapatillas de ballet, interpretando canciones como ‘Sexo, violencia y llantas’ y ‘Reliquia’. Durante los primeros temas, el ballet se convirtió en el hilo conductor, transformando el ambiente en algo más lírico con ‘Mio Cristo Piange Diamanti’, donde cambió el tutú por un velo, evocando a la famosa soprano Maria Callas.
El espectáculo dio un giro dramático cuando la artista presentó la potente ‘Berghain’, adornada con cuernos y plumas negras, que culminó en un desenfrenado ambiente de rave. Tras este impacto, Rosalía hizo un guiño a su disco ‘Motomami’, interpretando éxitos como ‘Saoko’, que encendieron la fiesta entre sus seguidores.
Con ‘La fama’ ya en el repertorio, la artista continuó fusionando ritmos urbanos con melodías de raíz, destacando temas como ‘La Combi Versace’ y ‘De madrugá’. Un momento particularmente emotivo fue cuando sorprendió a la audiencia con una versión de ‘I can’t take my eyes off you’, presentándose como una Mona Lisa antes de brillar como una estrella de Hollywood.
En un instante íntimo, Rosalía se convirtió en confesor de un fan, compartiendo su historia antes de dedicarle el tema ‘Perla’. Este tipo de conexión con el público demostró la profundidad emocional de su actuación, mientras alternaba entre momentos de vulnerabilidad y explosiones de energía.
El clímax del concierto se vivió en ‘Sauvignon blanc’, donde brindó con una copa de vino, creando una atmósfera mágica iluminada por las linternas de los móviles del público. Posteriormente, se mezcló con los asistentes durante ‘Dios es un stalker’, antes de unirse a la orquesta Heritage para interpretar ‘La rumba del perdón’ y ‘CUUUUuuuuuute’, que devolvieron la energía electrónica al recinto.
A pesar de la ausencia de Bad Bunny, Rosalía interpretó ‘La noche de anoche’ en una versión más romántica, antes de cerrar su espectáculo con ‘Bizcochito’ y ‘Despechá’. La velada culminó con ‘Novia robot’ y ‘Focu ‘ranni’, destacando el protagonismo de ‘Lux’. Para su bis final, la artista se presentó sola en el escenario, ofreciendo una interpretación de ‘Magnolias’ que dejó a todos en un estado de éxtasis.






























































































