El Ayuntamiento de Donostia ha implementado un protocolo integral para abordar la amenaza del picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus), un insecto tropical que representa un grave peligro para las palmeras ornamentales en entornos urbanos del arco mediterráneo y atlántico. Este insecto ha demostrado una capacidad reproductiva notable y una adaptación a diversas condiciones climáticas, complicando su detección en etapas iniciales y facilitando así su propagación.
Desde la administración donostiarra, se ha advertido sobre el «riesgo ambiental, paisajístico y patrimonial significativo» que genera este insecto. Las palmeras, consideradas elementos «emblemáticos» en jardines históricos y paseos marítimos de la capital guipuzcoana, son particularmente vulnerables a esta plaga. La eliminación de estos árboles no solo afecta la estética urbana, sino que también implica elevados costes económicos relacionados con su retirada y sustitución.
Con el fin de mitigar esta situación, el Ayuntamiento ha comenzado a aplicar tratamientos fitosanitarios a aproximadamente 400 palmeras ubicadas en todo el municipio desde el inicio de esta semana. La estrategia de intervención se estructura en varias fases a lo largo del año: entre marzo y junio se instalarán trampas con feromonas, mientras que se llevarán a cabo duchas insecticidas en marzo y abril, y tratamientos de endoterapia vegetal entre abril y agosto.
Uno de los mayores desafíos en la lucha contra el picudo rojo es su biología. Este insecto completa su ciclo vital internamente en las palmeras, lo que dificulta su detección hasta que los daños son severos. Durante la fase larvaria, que es la más destructiva, excava galerías internas que debilitan la estructura del árbol. A esto se suma su comportamiento gregario y su capacidad de volar varios kilómetros, lo que acelera la dispersión de la plaga.
Ante este panorama, el protocolo del Ayuntamiento se fundamenta en cuatro pilares esenciales: prevención, vigilancia, tratamiento y eliminación de ejemplares irrecuperables. Las medidas preventivas incluyen la restricción de podas en periodos críticos, el sellado de heridas, un adecuado mantenimiento de las palmeras y el control del origen del material vegetal. La detección temprana se apoya en inspecciones periódicas y el uso de trampas con feromonas para monitorizar la presencia del insecto.
El Consistorio ha enfatizado que la erradicación total del picudo rojo «no es viable a corto plazo», por lo que se prioriza una gestión «continuada y coordinada». Para que esta estrategia sea efectiva, es «imprescindible» la colaboración de los propietarios privados de palmeras, ya que una parte considerable del arbolado susceptible se encuentra en propiedades particulares.
Con el objetivo de facilitar una actuación homogénea en todo el municipio, el Ayuntamiento está ofreciendo a los ciudadanos la posibilidad de coordinar tratamientos para palmeras privadas. Aquellos interesados pueden solicitar información y adherirse al protocolo a través de los números de teléfono 943 481 060 y 943 481 647, o mediante el correo electrónico [email protected].
Asimismo, se impulsarán acciones de sensibilización y formación para facilitar la detección precoz de este insecto y fomentar buenas prácticas en el cuidado de las palmeras. La revisión periódica del protocolo permitirá ajustar la estrategia a la evolución de la plaga, incorporando nuevas técnicas que aseguren una respuesta «eficaz y sostenible».




























































































