El Gobierno Vasco ha determinado que las tecnologías incluidas en el Plan Territorial Sectorial (PTS) de Energías Renovables en Euskadi que generan «más impactos ambientales negativos» son la eólica y la fotovoltaica. Sin embargo, se aclara que «sin llegar a alcanzar en ningún caso el impacto crítico a nivel territorial». Esta evaluación se detalla en la Declaración Ambiental Estratégica (EsAE) del plan, que fue aprobado en su versión provisional y publicada recientemente en el Boletín Oficial del País Vasco (BOPV).
La aprobación provisional de este PTS se llevó a cabo en diciembre de 2024, y casi dos años después se ha finalizado la evaluación ambiental tras analizar las 4.387 alegaciones presentadas por ciudadanos e instituciones. La mayoría de estas alegaciones critican el modelo territorial propuesto, argumentando que favorece las grandes instalaciones en detrimento del autoconsumo.
A pesar de los impactos negativos señalados, la declaración sostiene que estos no alcanzan un «impacto crítico a nivel territorial». No obstante, advierte sobre un «cierto margen de incertidumbre» en la evaluación global del impacto ambiental, ya que se otorga a los planes territoriales parciales y a los de ordenación urbana de los municipios la capacidad de establecer nuevas zonas para la instalación de grandes y medianas instalaciones, más allá de lo estipulado en este plan.
En cuanto a la energía eólica, se señala que su afección es «moderada», especialmente en los espacios de la red ‘Natura 2000’ y otras áreas protegidas, afectando la biodiversidad, la conectividad, el paisaje y la gestión de residuos. A pesar de ello, el estudio destaca que su contribución a la lucha contra el cambio climático y la independencia energética es «muy favorable», así como su impacto en el empleo, el modelo económico y la salud.
Por otro lado, el impacto de la energía solar se considera «globalmente inferior» al de la eólica, con efectos negativos «moderados» en lo que respecta a la disponibilidad de suelo, impacto paisajístico y gestión de recursos. La declaración también resalta las afecciones «compatibles» en espacios protegidos y a la diversidad, además de sus beneficios en la calidad del aire y la huella de carbono.
El PTS establece diversas medidas de protección y vigilancia, incluyendo la exclusión de espacios naturales protegidos, como los de la Red Natura 2000, para la instalación de energías renovables. Se propone revisar la cartografía correspondiente para asegurar que áreas como los Montes de Gasteiz, Txingudi y Jaizkibel queden fuera de la localización de estas infraestructuras.
Asimismo, la resolución sugiere que los aerogeneradores se ubiquen al menos a un kilómetro de los núcleos urbanos, superior a los 500 metros que se consideraban inicialmente. Esta medida busca reducir el impacto visual y sonoro en las comunidades cercanas.
La declaración impone un plazo máximo de dos años para la aprobación definitiva del PTS, resaltando el «impacto positivo de elevada magnitud» de estas energías por su capacidad de transformación y su contribución a la lucha contra el cambio climático, así como su potencial para reducir significativamente la huella de carbono.
El PTS contempla una superficie potencial de instalación de 6.651,6 hectáreas, lo que equivaldría al 0,92 % de la superficie de la comunidad autónoma. Si se implementan las recomendaciones, se estima que la energía eólica podría generar una reducción de más de 14 millones de toneladas de CO2 en un período de vida útil de las instalaciones de 25 años. Para la energía solar, si se alcanzan los objetivos de potencia fijados por el Gobierno Vasco para 2030, se podría lograr una disminución de más de 2,5 millones de toneladas de CO2.




























































































