La labor de Maitane Beristain en el barrio de Lastur ha cobrado reconocimiento gracias a su compromiso con el desarrollo de la comunidad rural. Su trabajo en el albergue ha sido galardonado con el Premio Landaola 2026, que valora iniciativas que promueven el emprendimiento en el ámbito rural. Lastur, un encantador valle en el municipio de Deba, se beneficia de los esfuerzos de Beristain y su compañera Ainhoa Gallardo, que dirigen la cooperativa Presaola.
Beristain describe Lastur como un lugar lleno de vida y comunidad, con instalaciones como una plaza de toros, talleres de talo y una escuela de equitación que son parte integral de la vida local. «El fuerte sentimiento de comunidad nos impulsa a trabajar con cariño para mantener viva nuestra identidad», menciona Beristain al referirse a su compromiso con el barrio. Este reconocimiento es, según ella, un homenaje a todos los que trabajan para fortalecer el mundo rural, resaltando la importancia de proyectos que suelen pasar desapercibidos.
La gestión del albergue de Lastur comenzó para Beristain en 2004, tras recibir el ofrecimiento de dirigir el establecimiento. Desde entonces, ha trabajado para revitalizar el área, logrando varias mejoras, como la ampliación del albergue y el fortalecimiento de la escuela de equitación. “Este premio me alegra porque da visibilidad a proyectos del ámbito rural que muchas veces no tienen el reconocimiento que merecen”, añade Beristain.
La reciente adjudicación del albergue a la cooperativa Presaola Kooperatiba Txikia, que Beristain y Gallardo establecieron en 2018, es otro hito significativo para el barrio. Este edificio público se gestiona mediante un concurso cada diez años, y la cooperativa ha tenido la fortuna de continuar su labor en la gestión del albergue. Este desarrollo es una gran noticia para el futuro del valle y su economía local.
El albergue atrae a una variedad de visitantes, incluidos peregrinos del Camino de Santiago, especialmente en los meses de primavera y verano. Sin embargo, la mayoría de los clientes son grupos escolares y familias que desean explorar la belleza natural del área. “Queremos que quienes lleguen encuentren una infraestructura que les permita entender qué ofrece este valle”, señala Beristain, enfatizando la necesidad de atraer turismo que respete y valore la identidad local.
Un nuevo atractivo para los senderistas es la recuperación del canal de agua hacia Deba, una ruta de siete kilómetros que se ha renovado para facilitar el acceso. Este sendero no solo proporciona una forma de explorar el entorno, sino que también permite disfrutar de la rica biodiversidad y el paisaje geológico de la zona, lo que lo convierte en una experiencia inolvidable para quienes lo recorren.
A medida que Lastur se enfrenta a futuros desafíos, Beristain y Gallardo trabajan arduamente para garantizar que el barrio siga siendo un lugar vibrante y lleno de oportunidades. “A pesar de haber logrado estabilizar nuestra situación laboral, es fundamental buscar estabilidad para todos en la comunidad”, afirma Beristain. Su visión incluye atraer iniciativas que generen interés y que, al mismo tiempo, resalten la riqueza natural y cultural del valle.
La oferta recreativa en Lastur es variada, especialmente con la llegada de la primavera. Las festividades locales, que incluyen vaquillas en la plaza de toros y la actividad de los molinos de agua, son solo algunas de las atracciones. Además, se organizan talleres de elaboración de talos y se puede disfrutar de actividades como paseos a caballo y espeleología. “Lastur es un paraíso escondido que tiene mucho que ofrecer”, concluye Beristain, invitando a todos a descubrir este encantador rincón del País Vasco.






























































































