La cuenta atrás ha comenzado para los primos Jon Erdozia González de Pedroso y Aritz Oiarbide Erdozia, quienes se enfrentaran el próximo 21 de enero en el frontón Beloki de Zumarraga contra Unai Etxeberria Osinalde e Igoin Pikabea. Este desafío, que promete ser intenso, contará con un premio total de 4.000 euros y se disputará a partir de las 18:00 horas. Nietos de Juanito Erdozia, una figura clave en la Escuela de Aizkora de Sakana, han crecido inmersos en el mundo de las hachas y están decididos a dar un salto en su carrera deportiva.
La idea de este enfrentamiento surgió durante los meses de inactividad competitiva. “Notábamos que en invierno no había competiciones. Seguíamos entrenando, pero necesitábamos una motivación diferente y decidimos lanzar un desafío a los aizkolaris sub 23”, comentan los jóvenes, quienes continúan con la tradición familiar. Jon, de 23 años, compitió el año pasado en la primera categoría, mientras que Aritz, de 21, se posicionó entre los tres primeros en la segunda categoría.
El pasado 2 de enero, los primos se reunieron con sus rivales en un restaurante de Etxegarte, donde la rivalidad quedó palpable. “Nos alegramos porque íbamos a tener la oportunidad de tomar revancha”, añaden, recordando la final de Urrezko Aizkolariak de hace dos años, donde los guipuzcoanos lograron una victoria ajustada. “Desde entonces hemos mantenido esa competencia”, indican. Este acuerdo con sus oponentes se traduce en que cada pareja pondrá 2.000 euros y diez troncos para el enfrentamiento.
La fecha del evento fue una cuestión discutida, ya que los de Etxarri querían más tiempo para prepararse. “Necesitábamos tres meses para estar en forma”, expresan. Desde ese acuerdo, su rutina de entrenamiento se ha intensificado, incluyendo dos sesiones semanales con el hacha y entrenamiento de fuerza en el gimnasio de Lakuntza. Ambos jóvenes comparten su tiempo entre estudios y trabajo, lo que añade una capa de desafío a su preparación. “Entrenamos con motivación y nos esforzamos más”, destaca Aritz.
En su proceso de preparación, cuentan con el apoyo de Aitor Alberdi, un experto en ciencias del deporte. “El entrenamiento con hacha no está tan desarrollado como en otros deportes. Aplicamos lo aprendido en la bicicleta al hacha”, explica Jon. Esta experiencia previa les ha enseñado a establecer metas alcanzables y a cultivar una mentalidad disciplinada. “Con el hacha no habíamos sido tan serios hasta ahora, pero hemos comenzado a entrenar de forma constante”, subrayan.
Además del reto de Zumarraga, ambos primos están mirando hacia el verano, donde están previstos los campeonatos de Navarra y Euskadi, con el firme objetivo de ascender a la primera categoría. “Hay que ser realistas. Si estás enfocado en el trabajo, competir al más alto nivel es complicado, pero tenemos un amplio margen de mejora”, coinciden.
En enero, se decidió el lugar donde se llevaría a cabo el desafío, barajando opciones como el frontón Burunda de Altsasu y el frontón de Zumarraga, donde finalmente se realizará el evento. “Nos ofrecieron muchas facilidades, incluyendo más actividades y estacionamiento”, indican los primos.
Las entradas para el evento están disponibles mediante un código QR o llamando al teléfono correspondiente. Aunque la reserva es gratuita, deberán ser recogidas antes de las 17:30 horas para asegurar su validez. La apuesta, que comenzó casi como un juego, ha tomado forma gracias al apoyo de más de una treintena de patrocinadores que han contribuido a cubrir gastos. “Solo los controles antidopaje representan 2.000 euros, además de otros costes relacionados con los jueces y la Federación”, aclaran.
Los primos no olvidan agradecer el apoyo familiar, en especial a su abuelo y a Juanjo Erdozia, quienes se encargan de proporcionar los troncos necesarios para sus entrenamientos. “La aizkora requiere mucho trabajo. Con la bici puedes salir a entrenar fácilmente, pero preparar la madera es un esfuerzo adicional”, comentan. También agradecen al Ayuntamiento de Etxarri Aranatz por facilitarles árboles para sus entrenamientos.
Erdozia y Oiarbide aprecian la camaradería entre los aizkolaris locales, quienes les han prestado equipamiento esencial. “Estamos agradecidos por la ayuda de todos. Hay un compañerismo genuino en este deporte”, subrayan. Con un enfoque competitivo y un deseo de superar a sus rivales, están listos para ofrecer lo mejor de sí mismos en este emocionante enfrentamiento. “Es una competencia sana, pero el día de la apuesta, todos quieren ganar”, concluyen.






























































































