Joxemari Agirretx, concejal de la localidad guipuzcoana de Lasarte-Oria, ha decidido abandonar su carrera política para centrarse en su labor como payaso. A sus 35 años, ha sido uno de los tres ediles de la coalición abertzale HB en este municipio, donde ha compaginado su función pública con su actividad artística en el grupo de payasos Takolo, conocido por su popularidad en el País Vasco.
Agirretxe, quien también fue futbolista en su juventud, ha reconocido que nunca consideró la política como una opción profesional seria. Su carrera se vio influenciada por una lesión que interrumpió sus aspiraciones en el deporte y, tras experimentar un éxito inesperado como payaso en un evento benéfico, decidió dedicarse de lleno a esta faceta. Su personaje, Porrotx, ha recorrido diversas localidades vascas ofreciendo su espectáculo «Baserrian» (En el caserío), que ha logrado captar la atención del público.
Durante años, Agirretxe ha tratado de equilibrar sus responsabilidades como concejal con su pasión por la comedia. Sin embargo, en los últimos tiempos, su presencia en el Ayuntamiento ha disminuido considerablemente, a medida que sus compromisos como payaso han ido creciendo. Esto ha llevado a que delegue sus funciones en sus compañeros de partido, fomentando así un cambio generacional en la política local.
Su decisión de dejar el cargo se produce en un contexto donde el Ayuntamiento de Lasarte-Oria está presidido por la socialista Ana Urchueguía, quien goza de una mayoría absoluta. Con esta renuncia, Agirretxe busca dar paso a nuevos liderazgos dentro de la formación abertzale. A pesar de su marcha, su compromiso con los ideales de la izquierda abertzale se mantiene, como lo demuestra su posición en el octavo lugar de la lista de EH Bildu, donde se ha incorporado otro payaso, Aiora Zulaika, que ocupa el segundo puesto.
La trayectoria de Joxemari Agirretxe refleja la dualidad que puede existir entre la vida política y las pasiones personales. Su éxito como payaso ha sido evidente, a menudo llevando alegría a los más pequeños, mientras que su labor como concejal ha estado marcada por la complicación de gestionar dos identidades tan distintas. En un entorno donde la política a menudo es vista como un campo serio y a veces monótono, su elección por el humor y la creatividad ofrece una perspectiva renovadora.
Con su partida, se cierra un capítulo en la política local de Lasarte-Oria y se abre la puerta a una nueva fase que puede estar llena de cambios y novedades. La comunidad, por su parte, sigue atenta a cómo se desarrollarán los acontecimientos en el consistorio y a quiénes asumirán las riendas de la política local en un futuro inmediato.
En resumen, la decisión de Agirretxe de dejar la política no solo representa un cambio personal, sino también un reflejo de una generación que busca nuevas formas de expresar sus creencias y compromisos en la sociedad. Esta evolución podría influir en la manera en que se perciben y se ejercen las responsabilidades políticas en Gipuzkoa, donde la creatividad y el compromiso comunitario a menudo se entrelazan de formas inesperadas.





























































































