El Gobierno Vasco y la Federación Española de Fútbol (RFEF) están en medio de un proceso complicado respecto a la selección de las sedes para el Mundial de 2030. Aunque todavía hay varios meses hasta que se tome una decisión final, ya se han producido importantes bajas en la lista de candidatas. A medida que se acerca la visita de la FIFA a las 19 sedes candidatas, la situación se vuelve más crítica, ya que se ha confirmado que Málaga y A Coruña no formarán parte de la carrera, lo que deja a las ciudades de Valencia y Vigo intentando entrar en la competición.
La decisión de Málaga de abandonar la candidatura se atribuye a la dificultad de financiar un proyecto que superaría los 250 millones de euros. Al mismo tiempo, el Concello de A Coruña ha llegado a un acuerdo entre su Ayuntamiento y el club local, el Deportivo, decidiendo que, a pesar de su deseo de ser sede, no se realizarán las reformas necesarias en el estadio de Riazor para poder albergar partidos del Mundial. Este anuncio se produjo justo cuando una delegación de la FIFA se preparaba para visitar la ciudad gallega.
La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, ha enfatizado la responsabilidad de su municipio al tomar decisiones que consideran adecuadas para los ciudadanos. «Queríamos ser sede del Mundial, pero no a cualquier precio», afirmó, subrayando que la organización y los gastos necesarios para un evento de tal magnitud deben estar en sintonía con las necesidades de la comunidad.
El proceso ha sido difícil, especialmente tras las renuncias de Málaga y A Coruña, que han abierto la puerta a nuevas candidaturas como las de Valencia y Vigo. Sin embargo, el estatus de Donostia aún permanece inestable. Aunque la RFEF gestiona actualmente once sedes, esto no garantiza que la inclusión de nuevas ciudades afecte negativamente a la candidatura de la capital guipuzcoana. No obstante, la incertidumbre persiste mientras se espera la decisión definitiva de la FIFA, que pronto visitará la ciudad.
La situación actual recuerda al Mundial del año pasado, donde se propusieron inicialmente 23 estadios y finalmente se redujeron a 16. En este contexto, se estima que la candidatura para 2030 podría contar con hasta 20 sedes, aunque la reducción de Málaga y A Coruña ha dejado un total de 18 candidatas.
El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, ha expresado sus dudas sobre la capacidad de Donostia para cumplir con los requisitos necesarios, mencionando que el estadio de Amara necesita mejoras para alcanzar la capacidad mínima de 40.000 espectadores. «La verdad es que está fenomenal», dijo Louzán, aunque cuestionó si las instalaciones serían suficientes para un evento de esta magnitud.
En medio de este panorama, el Ayuntamiento de Donostia ha adoptado un enfoque más reservado en comparación con su predecesor. El alcalde Jon Insausti ha manifestado que, si el Mundial se lleva a cabo en Donostia, sería excelente; pero también están preparados para aceptar que, si la sede recae en otra ciudad, lo aceptarán «deportivamente». Esta actitud refleja un cambio hacia una gestión más conciliadora y centrada en las necesidades de la población local.
Insausti destaca que Donostia posee la experiencia y la capacidad necesarias para organizar eventos de gran envergadura, como festivales culturales y deportivos que han tenido lugar en la ciudad. A medida que se intensifican las negociaciones y las visitas de la FIFA se acercan, la incertidumbre sobre el futuro de la candidatura de Donostia continúa, y la ciudad espera poder demostrar su valía ante las autoridades internacionales.
A medida que se desarrollan los acontecimientos, queda claro que la carrera por ser sede del Mundial 2030 está lejos de concluir. Las decisiones que se tomen en las próximas semanas serán determinantes no solo para las ciudades involucradas, sino también para el futuro del fútbol en España y su capacidad para albergar eventos internacionales de gran calado.































































































