El equipo francés se alzó con la victoria frente a Inglaterra en un emocionante partido celebrado en París, gracias a un golpe de castigo ejecutado por Ramos en el tiempo de descuento. Este encuentro tuvo un desarrollo lleno de altibajos, donde la selección inglesa llegó a tomar la delantera, lo que momentáneamente colocó el título del Seis Naciones en manos de Irlanda, que había triunfado previamente sobre Escocia. A pesar de la fuerte competencia, los irlandeses acabaron conformándose con la Triple Corona.
El jugador Ramos ejecutó un decisivo golpe de castigo a unos 40 metros de distancia, justo cuando Francia jugaba con un hombre menos, viendo cómo su oportunidad de conquistar el torneo se desvanecía hacia la Isla Esmeralda. Este partido también marcó un momento destacado en la historia del rugby francés, ya que desde la temporada 2006-2007, no lograban obtener dos títulos consecutivos.
El inicio del choque fue un claro reflejo de la intensidad del encuentro. Después de que Bielle-Biarrey anotara dos ensayos, Inglaterra respondió rápidamente con un ensayo de Roebuck y otro de Murley. Sin embargo, las transformaciones del pateador Fin Smith no tuvieron éxito, lo que mantuvo a los franceses en ventaja en el marcador. El árbitro georgiano Amashukeli anuló un ensayo de Jalibert por una falta en la jugada, aunque esta decisión llevó a un golpe de castigo convertido por Ramos.
Francia comenzó a tomar el control del juego, renunciando a un golpe de castigo cerca de la línea de ensayo rival, lo que les permitió anotar un ensayo de castigo y reducir la diferencia en el marcador, terminando la primera parte solo tres puntos abajo. El ambiente en el estadio Anoeta estaba cargado de tensión, mientras ambas selecciones mostraban su mejor rugby.
Al reanudarse el juego, Bielle-Biarrey logró su tercer ensayo, seguido de un cuarto, lo que parecía inclinar la balanza a favor de los galos. Sin embargo, los cambios en el equipo visitante permitieron a Inglaterra recuperar la ventaja gracias a los ensayos de Chessum y Marcus Smith. A falta de tres minutos para el final, el resultado estaba a favor de Inglaterra, pero un golpe de castigo favorable a Francia cambió la historia del partido.
Con esta victoria, Francia no solo celebra su éxito en el Seis Naciones, sino que también se destaca la importancia de este torneo en el desarrollo del rugby europeo. La competitividad entre las selecciones contribuye a elevar el nivel del deporte y a brindar espectáculos memorables a los aficionados. En este contexto, la actuación de jugadores como Ramos y Bielle-Biarrey se erige como un ejemplo de la calidad y el compromiso que el rugby francés aporta al escenario internacional.































































































