Esta mañana, a las nueve y media, el aeropuerto de San Sebastián se convirtió en el escenario de un importante simulacro de búsqueda y salvamento coordinado por el Ejército del Aire y del Espacio. Mientras los pasajeros que llegaban de Barcelona aguardaban para ser transportados a Donostia, un despliegue significativo de efectivos, que incluía a militares, agentes de la Ertzaintza y de la Guardia Civil, se organizaba en los alrededores del aparcamiento del aeródromo, junto a un helicóptero militar que esperaba en la pista.
El teniente coronel Antonio Poncela, del Centro Coordinador de Salvamento Aeronáutico (ARCC) en Madrid, explicó minutos antes del inicio del ejercicio que este año el simulacro tiene lugar en Gipuzkoa. La situación simulada consiste en un accidente entre un jet privado, una Cessna, y un helicóptero, que habría sido notificado por la torre de control, que perdió el contacto con las aeronaves. Este procedimiento es vital para activar los medios y coordinar una respuesta rápida ante un posible accidente aéreo en el mar.
El teniente coronel subrayó que el proceso comienza con la notificación de la torre de control al Centro de Control de Tránsito Aéreo de ENAIRE en Madrid, que gestiona el tráfico aéreo en gran parte de la península. «Mientras investigamos qué pudo haber sucedido, activamos diferentes salas y nos comunicamos con los medios de búsqueda y rescate en la comunidad autónoma», indicó Poncela, enfatizando que su función no es el control aéreo, sino la coordinación de la operación.
Para llevar a cabo el simulacro, el helicóptero en la pista es un Sikorsky S-76C de la base militar de Palma de Mallorca, tripulado por un equipo compuesto por seis personas. Además, se cuenta con un helicóptero NH-90, uno de los más modernos de la armada española, que permanece en la base de Cuatro Vientos, y otros recursos como un avión Delta IV de la Guardia Civil y una patrullera del mismo cuerpo. Un vehículo terrestre también ha sido destinado para facilitar las comunicaciones desde el Paseo Nuevo de Donostia.
El protocolo establece que la activación de los medios debe producirse en menos de una hora. Así, mientras la torre de control notificaba el accidente, se establecieron las coordenadas en las que se simularían los restos de las aeronaves, representados por varios flotadores lanzados al mar. La misión consistió en localizar estos elementos y rescatar a tres muñecos dispuestos como víctimas del accidente.
El teniente coronel recibió la notificación a las 10:06 horas. La rápida activación de medios es crucial: «Estamos jugando el juego de rol, pero intentamos hacerlo todo como se haría en una situación real», explicó Poncela. A través de diversas llamadas, fue informando sobre el ejercicio y los medios que debían activarse.
En este simulacro, la respuesta fue inminente. Los helicópteros comenzaron a despegar de sus bases a partir de las 10:30, con el helicóptero de Torrejón partiendo poco después. El operativo se centró en una zona ubicada a unos 20 kilómetros mar adentro frente a Getaria. Los helicópteros comenzaron a rastrear el área, sobrevolando puntos clave en su búsqueda de los restos simulados del accidente.
El simulacro culminó con éxito, pues se logró rescatar tanto los muñecos como los restos simulados de las aeronaves. Con el ejercicio finalizado, el helicóptero de Torrejón regresó a su base alrededor de las 15:00 horas, tras haber completado un vuelo de aproximadamente cuatro horas y media. Este tipo de simulacro es fundamental para garantizar la eficacia de los protocolos de emergencia y la coordinación entre distintas fuerzas en situaciones críticas.




























































































