El pasado miércoles, la plantilla de Ibernova llevó a cabo una jornada de huelga y diversas movilizaciones en respuesta a la pérdida de poder adquisitivo y la falta de acuerdo salarial. Esta empresa tecnológica, ubicada en Donostia, se originó tras la separación de una unidad de Ibermática que se dedicaba a ofrecer soluciones a pequeñas y medianas empresas. Tras la adquisición por parte del grupo Ayesa en 2022, esta unidad fue cedida a los fondos de inversión británico GRO y Kartesia, convirtiéndose así en Ibernova a lo largo de 2023.
El comité de empresa, formado por representantes de ELA, LAB, CCOO y UGT, ha manifestado que desde la transición a Ibernova, la plantilla ha estado enfrentando una creciente incertidumbre. Aunque el personal que fue subrogado mantiene, en teoría, las condiciones de su convenio anterior, las nuevas contrataciones se están realizando bajo un convenio estatal de consultorías que ofrece condiciones laborales inferiores. Esta situación ha generado una notable brecha salarial y de derechos laborales entre los trabajadores de la misma empresa.
Hasta la fecha, se han llevado a cabo varias reuniones entre la dirección de Ibernova y la representación de los empleados, con la intención de elaborar un nuevo convenio que garantice la equidad de derechos para todos los trabajadores. Sin embargo, la empresa ha indicado que no tiene intención de aplicar el convenio de Ibermática a las nuevas contrataciones, lo que ha generado descontento en la plantilla.
Los representantes sindicales han presentado un documento con varias propuestas, que incluyen un plan de actualización salarial a cuatro años. Sin embargo, la dirección ha rechazado discutir estas propuestas hasta nuevo aviso. El comité también recuerda que a principios de este año, la dirección propuso una subida salarial del 1,25%, que es claramente insuficiente en comparación con el 2,90% del IPC registrado en 2025, y que no refleja los buenos resultados de la empresa ni la pérdida de poder adquisitivo acumulada en los últimos años.
A pesar de los esfuerzos por llegar a un acuerdo, las propuestas realizadas por la empresa no han cumplido con las expectativas del comité, quien ha lamentado que se ha disfrazado una imposición bajo la apariencia de negociación. En este contexto, la huelga del miércoles tuvo como objetivo principal reclamar unas condiciones salariales justas y acordes a la evolución del costo de la vida, como ha destacado el comité de empresa.
La situación actual en Ibernova pone de manifiesto los desafíos que enfrentan muchas empresas en el ámbito tecnológico en Gipuzkoa, donde la adaptación a las nuevas realidades laborales es crucial para garantizar no solo la competitividad, sino también el bienestar de los empleados. La falta de un acuerdo satisfactorio deja abierta la posibilidad de nuevas movilizaciones en el futuro, mientras los trabajadores continúan demandando un trato equitativo y condiciones laborales dignas.































































































