El alcalde de Donostia, Jon Insausti, ha reafirmado su solicitud de que se implemente un nuevo impuesto turístico en la ciudad para el verano de este año. Esta insistencia se produce a pesar de que las tres diputaciones vascas, bajo el liderazgo del PNV y PSE, decidieron en marzo que el impuesto entrará en vigor el 1 de enero de 2027. Insausti ha hecho un nuevo llamamiento este domingo, animando a que el Consistorio pueda comenzar a cobrar este impuesto durante el próximo periodo estival.
La posición del alcalde se manifiesta tras las declaraciones del consejero de Turismo del Gobierno Vasco, Javier Hurtado, quien indicó que la propuesta actual no permite la anticipación de la fecha como solicita Donostia. Asimismo, la diputada de Hacienda de Gipuzkoa, Itziar Agirre, también expresó que era preferible seguir el cronograma establecido para que el impuesto se implemente de forma ordenada en 2027.
A pesar de estas circunstancias, Insausti ha instado a los partidos políticos a aprovechar el proceso de enmiendas al Proyecto de Norma Foral que se encuentra en discusión en las Juntas Generales de Gipuzkoa. El alcalde argumenta que la ciudad necesita actuar con urgencia antes del verano para contar con más recursos que le permitan gestionar adecuadamente el turismo, alineándose con la tendencia de otras capitales europeas que buscan un modelo de turismo más equilibrado.
Consciente de la fase decisiva que enfrenta el debate, Insausti ha hecho un llamado a los grupos junteros para que consideren las modificaciones que faciliten la aplicación anticipada del impuesto, cuyo plazo de enmiendas se cierra el 24 de enero. Ha enfatizado que hay un amplio consenso tanto político como social en Donostia para que el impuesto se implante lo antes posible. Por ello, solicita que se escuche y se atienda la demanda de la ciudadanía en este sentido.
En su declaración, el alcalde enmarcó su petición en la necesidad de gestionar mejor el impacto del turismo en la vida diaria de los donostiarras y de reforzar los servicios públicos. Insausti expresó: «Tiene sentido que quienes se alojan y disfrutan de la ciudad contribuyan también a mejorarla. Donostia es una ciudad para compartir, pero ante todo tiene que ser una ciudad para vivir».
El alcalde también destacó que Donostia se ha convertido en un referente en la gestión del turismo, implementando decisiones que marcan un cambio de modelo: restricción en la apertura de nuevos hoteles, mejor control sobre los alojamientos turísticos y regulación de visitas guiadas, todo ello en pro de la convivencia y la calidad de vida en la ciudad. Según Insausti, esta nueva gestión exige que se dote a la ciudad de los medios necesarios, afirmando que no se puede exigir a las ciudades que gestionen mejor sin proporcionarles las herramientas adecuadas.
Insausti ha querido dejar claro su «total respeto» por el trabajo y los acuerdos políticos existentes, pero también ha recordado que el proceso normativo aún está en curso y puede adaptarse mejor a la realidad de Donostia. «Todavía hay tiempo para mejorar los acuerdos; un acuerdo se mejora cuando se escucha a quienes están en primera línea», subrayó.
En este contexto, el alcalde instó al consejero Hurtado a mostrar una actitud proactiva y a prestar atención a la ciudadanía de Donostia que desea que el impuesto se implemente cuanto antes. Por lo tanto, frente a quienes sugieren esperar hasta 2027, Insausti ha manifestado que «no se trata de buscar excusas, sino de dar respuestas a lo que ya está ocurriendo en la ciudad».
Finalmente, Insausti recordó que el Ayuntamiento de Donostia ha actuado con responsabilidad en todo el proceso, respetando los acuerdos y tiempos institucionales, lo que ha llevado a no presentar alegaciones. A su juicio, el impuesto turístico es el resultado de años de trabajo y una clara apuesta de la ciudad. «Donostia ha luchado para que este instrumento exista; ahora lo que toca es activarlo cuanto antes», concluyó el alcalde.



























































































