Un crucero que ha experimentado un brote de hantavirus no podrá atracar en las Islas Canarias, sino que se limitará a fondear en el Puerto de Granadilla, ubicado al sur de Tenerife. Se espera que su llegada se produzca en la madrugada de mañana. Desde este punto, los pasajeros serán trasladados a tierra firme en una lancha, manteniendo una distancia segura de la costa. A bordo se encuentran trece pasajeros españoles y un tripulante, quienes serán evacuados en un avión militar hacia Torrejón de Ardoz, Madrid. Allí, se someterán a una cuarentena en el hospital militar Gómez Ulla, siguiendo los protocolos establecidos, según ha indicado la ministra de Sanidad, Mónica García.
La elección del hospital Gómez Ulla no es casual. Este centro cuenta con Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN), específicamente diseñadas para el tratamiento de enfermedades infecciosas de alto riesgo, garantizando la seguridad tanto de los pacientes como del personal sanitario. En el resto del Estado existen otras seis unidades, siendo una de ellas parte de Osakidetza, ubicada en el Hospital Donostia.
El área destinada a la hospitalización de alta seguridad biológica en el Hospital Donostia es un espacio altamente controlado y especializado, inaugurado en 2014 tras el primer contagio por ébola en España. Esta unidad tiene la capacidad de albergar solo a un paciente a la vez, lo que responde a la complejidad y al alto nivel de especialización que requiere el tratamiento de estas enfermedades. Cualquier paciente que presente síntomas de infecciones de alto riesgo será dirigido a este centro, evitando así el riesgo de contagio en otros hospitales.
La sala de aislamiento está diseñada con una presión negativa, que evita que el aire contaminado se escape al exterior. La supervisora de Enfermería de la unidad, Puri Tena, explica que el sistema funciona mediante motores que mantienen el aire en circulación dentro de la habitación. Este diseño no solo permite atender al paciente en un entorno seguro, sino que también facilita el uso de equipos diagnósticos y de tratamiento, ya que la habitación está equipada con múltiples dispositivos y conexiones necesarios para la atención médica intensiva.
En la unidad, se realizan pruebas rápidas, conocidas como ‘point of care’, que permiten obtener resultados de análisis clínicos de forma ágil, evitando que las muestras deban ser llevadas al laboratorio general del hospital. Esta rapidez es crucial dado el contexto de infecciones peligrosas. El manejo de residuos también está altamente regulado: todos los materiales generados en el proceso, incluyendo la ropa de cama y utensilios, son desechables y se envían a incineración.
La habitación está equipada con un pequeño baño adaptado para pacientes con movilidad reducida, y cuenta con un sistema de puertas automáticas que garantizan el control del flujo de aire entre las distintas zonas del área. En caso de fallo eléctrico, el sistema asegura que todas las puertas permanezcan cerradas, protegiendo tanto al paciente como al personal que le atiende.
Los profesionales que trabajan en esta unidad deben seguir estrictos protocolos de seguridad. Tras atender al paciente, deben atravesar una sala de tránsito para una ducha de descontaminación, donde se someten a un proceso meticuloso que puede durar hasta quince minutos. Este procedimiento es esencial para minimizar los riesgos de contagio.
Afortunadamente, el uso de esta área de alta seguridad no es frecuente. Desde su inauguración, solo cinco casos han requerido su utilización, entre ellos tres sospechosos de ébola en 2014 y un caso reciente en junio de 2023 que resultó ser una infección por malaria. También se ha atendido a un paciente que presentaba fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.
La existencia de estas instalaciones en Gipuzkoa subraya la importancia de contar con recursos especializados para gestionar enfermedades infecciosas, especialmente en un contexto global en el que el riesgo de brotes es una preocupación constante. La ministra de Sanidad ha afirmado que la capacidad de respuesta del sistema sanitario es fundamental para afrontar situaciones críticas, garantizando siempre la seguridad tanto de los pacientes como del personal sanitario.




























































































