El pasado fin de semana, un momento significativo tuvo lugar en el mundo del deporte en Gipuzkoa. Oier Llorente ‘Korta’, nieto del reconocido remero y entrenador José Luis Korta, hizo su debut en la Liga con el Eibar durante el partido contra el Albacete, celebrado en el estadio Carlos Belmonte. Aunque el resultado ya estaba decidido, con un 0-3 a favor del Eibar, para ‘Korta’ este encuentro marcó el inicio de su trayectoria en el fútbol profesional.
Este joven de 21 años ha culminado una trayectoria notable desde su llegada al club, hace ya cuatro años, procedente del CD Getxo. Su ascenso ha sido claro y progresivo, pasando por las categorías juveniles hasta llegar al primer equipo. Durante su etapa en la división de honor juvenil y en la Segunda RFEF, ha logrado acumular un total de 24 titularidades y un gol en esta última temporada.
Antes de su debut oficial, ‘Korta’ ya había tenido la oportunidad de experimentar el nivel del primer equipo. El pasado 30 de octubre, por ejemplo, participó en la Copa del Rey, donde jugó 33 minutos contra la UD Logroñés. Además, el 8 de enero, se convirtió en titular en el debut del entrenador Beñat San José en la misma competición.
La historia deportiva de Oier Llorente no solo se trata de su propio esfuerzo, sino que también sigue la estela de su abuelo, un icono del remo que ha dejado una huella imborrable en el deporte. José Luis Korta ganó su primera Bandera de La Concha en los años 70 y ha sido un referente olímpico tras su participación en los Juegos de Moscú 1980. Su palmarés incluye un total de 16 banderas y ha sido patrón de traineras en localidades como Orio, Lasarte, Kaiku, Zierbena y Castro.
El Eibar y su afición celebran el debut de Oier Llorente como un símbolo de continuidad en la tradición deportiva de la familia Korta, que ha sabido combinar talento y dedicación a lo largo de los años. Su entrada al campo no solo representa un logro personal, sino también un momento de orgullo para su familia y el club, que ve cómo se forjan nuevas generaciones de futbolistas en su cantera.
El futuro parece prometedor para este joven defensor, quien ya ha demostrado su capacidad para adaptarse a la exigente dinámica del fútbol profesional. La afición eibarresa espera seguir viendo su evolución en el terreno de juego, confiando en que su trayectoria continúe en ascenso, al igual que la de su abuelo en el mundo del remo.

































































































